Facultad de Física y Matemáticas. Foto: Thalía Bello

Malestar en Física Cuántica

ULL

Varios estudiantes del tercer curso del Grado de Física (2017-2018) han manifestado su malestar contra la docente de Física Cuántica, María Elena Alvira Lechuz, tras la realización del examen de la Convocatoria de Julio. Uno de los alumnos afectados, que ha pedido que mantengamos su anonimato, denunció esta situación a través de un hilo de Twitter después de un año. La decisión de firmar dicha solicitud surge debido a que creen que  “la prueba no posee los parámetros de calificación que estipulan en la guía docente”. En concreto, reclaman una pregunta que “ha sido evaluada sin los conocimientos que competen a esa asignatura”.

El ejercicio consistió en un cálculo matemático, más complejo y con una mayor puntuación que el resto, en concreto de 7 puntos, que supuso que el alumnado emplease más tiempo del requerido, sin tener éxito a la hora de resolverlo. Ante esto, se presentó la reclamación ante el decano de la Facultad de Física, Néstor Torres Darias, y tras el análisis del Tribunal que tramitó la petición, conformado por profesorado de la propia Facultad, la resolución fue negativa.

«Simplemente queremos que se nos evalúe de forma justa»


Los alumnos, descontentos aún más por la situación, recurrieron en última instancia al recurso de alzada, presentado ante Antonio Martinón, rector de la ULL. Sin embargo, no recibieron respuesta hasta el pasado 16 de noviembre de 2018, cumpliendo cinco meses de espera.  El rector explica que “desestima lo solicitado por considerar que la calificación obtenida no contiene errores y se ajusta a los criterios de corrección”. Pero, según aclaran los afectados,  “no reclamábamos un aprobado o un cambio de notas, sino que se nos evaluase de forma justa”.

Este, junto a su compañera Alba Crespo Pérez, han accedido a explicar personalmente  el suceso. El resto del alumnado ha preferido guardar silencio y salvaguardar su anonimato. Con el fin de ofrecer una totalidad de visiones, así como mostrar la mayor veracidad posible sobre este conflicto, seguiremos a la espera de las declaraciones de la docente María Elena Alvira Lechuz y de la propia Institución.

¿La reclamación que impusieron ha sido por el mismo motivo o han vivido situaciones diferentes? Alba Crespo: “Creo que la situación ha sido bastante parecida. Es por ello que ambos manifestamos la injusticia a la hora del examen. Las clases de la asignatura no daban pie a pensar que esto llegaría a ocurrir, puesto que no se puede considerar como una de las más difíciles de la carrera. La prueba de julio no reflejaba nada de lo impartido, ni siquiera de la primera parte de la materia, explicada por el profesor Santiago Brouard Martín. Sinceramente, tengo la sensación de que ha habido discriminación en las convocatorias, debido a que el grado de dificultad y de corrección no ha sido el mismo en todas”. Alumno: “A esta profesora, como docente, no le puedo criticar nada. Me gusta cómo imparte las clases, pero con ella ya tengo un largo recorrido, ya que es la cuarta vez que me matriculo en su asignatura. Un examen puede ser más o menos difícil, pero creo que dicho ejercicio no evaluaba nuestros conocimientos. Era una pregunta que ya habíamos realizado en otras de sus asignaturas, concretamente en matemáticas, y que estaba maquillada con ciertos conceptos cuánticos, que ni siquiera son necesarios para resolverla. Todo ello llevó a una frustración general durante el examen”.

¿Habían tenido otros problemas con esta profesora en otras ocasiones? Alumno: “Sí, tanto en esta asignatura como en la de matemáticas. Podemos hablar por gran parte de los alumnos de Física, que no es una profesora que tenga buena reputación. Pero no queremos que esta reclamación se tome como un linchamiento contra la docente. Solo pretendemos eliminar el malestar con ella y reclamar este suceso. Otros alumnos sí estaban de acuerdo en añadir ciertos aspectos, como su forma de evaluar y de impartir las clases, pero se llegó a un consenso”.

«Los estudiantes se sienten indefensos»


¿Y con otros docentes? Alumno: “No, pero hay un gran miedo por parte del alumnado. Muchas personas intentaron retractar en el segundo paso, cuando hicimos el recurso de alzada, por temor a las represalias que se pudiera tomar la docente contra nosotros. Los estudiantes se sienten indefensos. No hay nada donde agarrarnos”. Alba Crespo: “El amparo a los estudiantes en la legislación es prácticamente nula. Solo hay un artículo en el reglamento que dice que los exámenes deben asegurar que se evalúa teniendo en cuenta nuestros conocimientos, pero es bastante subjetivo, ya que un profesor puede recurrir al argumento de autoridad y decir que sus criterios son los correctos. Incluso los mismos docentes insistían y alegaban, en contra de la reclamación, que el único recurso era la segunda corrección y que las otras opciones no existían. Intentaron bloquearnos de todas las formas. Incluso escuchamos que María Elena se dirigió a la secretaría para pedir explicaciones del por qué nos habían informado del trámite”.

¿Recurrieron a hablar con ella primero antes de presentar el trámite ante Tribunales y el rector? Alumno: “Yo, personalmente, no. Pero otros compañeros sí intentaron hablar con la docente e intentaron exponerle lo mismo que incluye la reclamación”. Alba Crespo: “Los alumnos que sí le avisaron del trámite, comentaban que cada vez se iba poniendo más nerviosa y recurría a argumentos de autoridad como ‘yo soy la docente y soy la que evalúa’ o ‘te evalúo así porque lo digo yo’. Todo lo contrario a otros profesores, que son más abiertos al diálogo y que incluso te asesoran, con el fin de mejorar la asignatura. Muchos se lo toman como una agresión personal, y no es así”.

Después de todo este tedioso proceso, tras un año sin solución, ¿cuál es el objetivo final de esta reclamación? Alumno: “La reclamación inicial tenía una intención de impugnación del examen. Pero cuando presentamos el recurso de alzada, quisimos manifestar que se estaban produciendo injusticias en el Tribunal, que desde el primer momento nos negaron el recurso. Es por eso que recurrimos al rector, pues pensamos que iba a tomar cartas sobre el asunto…”. Alba Crespo: “Con este rector me he decepcionado muchísimo. Creía que sería una persona razonable y preocupada por los alumnos de la universidad. Su actitud, a lo largo de su trayectoria como rector, ha sido de corrección política, de lavarse las manos con ciertos temas que le puedan complicar en su vida profesional. Asimismo, ha dado muchísima importancia a la proyección internacional de la ULL y poco a lo que realmente pasa en nuestras facultades. Ya lo hemos visto con las alumnas de Psicología, quienes pedían un cambio de turno de horarios debido a que realizaban segundos estudios como el Conservatorio”.

¿Han desistido en esta lucha? Alumno: “Hay muchas personas que han seguido luchando y otras que han abandonado, sobre todo tras la respuesta del rector. Cuando plantee que nos querían entrevistar para el periódico de la universidad, solo Alba me respondió. El resto quiso quedarse al margen”. Alba Crespo: “Creo que la Universidad no sería tan ajena a los problemas de los alumnos si realmente nos uniéramos y lucháramos contra estas injusticias. Los profesores saben que están protegidos, tanto por la propia institución como por sus compañeros. Es por ello que los estudiantes muchas veces se niegan a realizar todo este trámite tan complejo, porque se sienten desprotegidos y creen que puede influir en sus calificaciones”.

«Es necesario que nos unamos y nos apoyemos»


¿Tomaran nuevas medidas con este asunto? Alumno: “No. Ahora tocaría vía judicial y no tenemos tiempo, ni dinero, ni recursos para llevarlo a cabo. Mi última carta ha sido manifestarlo a través de las redes sociales, que nos ha servido para afirmar que el resto del alumnado de otras facultades también está pasando por lo mismo”.

¿Han pensado en apoyarse en las asociaciones estudiantiles? Alba Crespo: “Intentamos hablar con la Delegación, aunque personalmente no me gustaba la idea, ya que queríamos que la reclamación incluyera nuestros nombres. La asociación suele ser la mejor opción para escudarse bajo el anonimato y que, muchas veces, no ofrece el impacto que se busca. Una queja personal se toma más en serio y, por ello, no nos hemos aprovechado de este recurso”.

¿Cuál o cuáles medidas creen que serían la solución ante esta falta de comunicación entre alumnado y profesorado? Alba Crespo: “Creo que deberían mejorar la calidad de los profesores como personas y no como docentes. Al final, todo esto depende de cada persona y si se preocupa o no por hacer bien su trabajo. Son profesionales en lo suyo, pero creo que hay que plantearse cómo hacer que también sean buenos maestros”.

¿Crees que las redes sociales son un buen medio o recurso para manifestar estos asuntos? ¿Han recibido algún tipo de respuesta por parte de la institución tras tu hilo? Alumno: “No, no me han respondido, pero sí que las redes sociales han sido una buena herramienta para dar voz a este suceso. Ha servido para que muchos estudiantes universitarios nos demos cuenta de que estamos pasando por situaciones similares, e incluso para animarles a que cuenten su propia experiencia y reclamar”. Alba Crespo: “Además, creo que denunciar esto a través de las redes sociales afecta mucho más a la Institución que cuando se comunica algún problema a puerta cerrada en la Institución. Están muy preocupados por la imagen de la ULL y, por tanto, querrán que sus alumnos hablen lo mejor de ellos”.

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