La utopía de la paz

Opinión

All we are saying is give peace change, lo que significa que todo lo que pedimos es que le des una oportunidad a la paz. Seguramente, cuando John Lennon pronunció estas palabras por primera vez tras sus encamadas o “camas por la paz” con Yoko Ono durante la guerra de Vietnam, esperaba que se hicieran realidad. Pero lo cierto es que 48 años después, seguimos sumidos en guerras  y el mundo está viviendo una de las etapas más peligrosas desde hace décadas.

Según el escritor Alonso Baquer, “la guerra es como un modo violento de estar organizados los grupos sociales. Es una forma de relación entre seres o grupos de hombres marcadas por el uso intencionado de la violencia”. A día de hoy, en pleno siglo XXI, siguen existiendo confrontaciones bélicas y la lista sigue siendo enorme. ¿Los factores? No están claros. Por lo general, los económicos, los políticos, los culturales, los ideológicos y los religiosos. Los países y zonas más pobres son las que más conflictos activos vive, pues en muchos casos estos tienen que ver con el acceso al agua o a tierra cultivable. No obstante, ya se sabe lo que dicen ¿la pobreza genera guerra o es la guerra la que acaba generando pobreza?

Conflictos sin razón


Ya lo decía Lennon: «Everybody is talking about ministers, sinisters, banisters and canisters, bishops, and fishops, and rabbis, and pop eyes». Esto es“todos hablan de ministros, tragedias, barandales y latas, obispos, pescados, rabinos y ojos saltones”, pero realmente no sabemos por qué es necesaria la beligerancia. Ninguna razón es suficiente para entrar en conflicto y provocar tantas catástrofes humanas.

En Siria, por ejemplo, la guerra no ha cesado. Desde el 2011 se han producido un conjunto de confrontaciones a causa del Gobierno de Bashar al Assad tras las manifestaciones de la Primavera Árabe. Ciudades dañadas, presencias de grupos islamistas, alrededor de cinco millones de refugiados y siete millones de desplazamientos de personas son algunas de las consecuencias que se han visto en estos enfrentamientos bélicos.

De Sudán del Sur, da pena hablar. Un país joven, de hecho el más joven del mundo. Logró independizarse de su vecino del norte, y aun así todavía no podemos hablar de una completa estabilidad. Quinientas mil víctimas mortales, millones de desplazamientos y refugiados, es el resultado de más de cuatro años de enfrentamientos.

¿Existen soluciones?


En los años sesenta del siglo XX, con las disputas entre las guerrillas comunistas y el Ejército y la posterior aparición de conjuntos paramilitares, así como de otros grupos relacionados con el narcotráfico, se inicia lo que hoy es uno de las confrontaciones más largas de la historia contemporánea. En efecto, el conflicto armado en Colombia. Trescientas mil víctimas, más de cinco millones de desplazamientos internos… Muchas cifras, innumerables guerras, pocas disoluciones y escasas soluciones.

¿O las hay? La ONU, es una organización internacional que pretende que los estados cooperen, colaboren y firmen tratados generales. Esta tiene un Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, cuyo fin es trabajar para crear unas condiciones adecuadas e integrar los procedimientos necesarios con el objetivo de alcanzar una paz duradera de un país desgarrado por una guerra. Quince operaciones están llevando actualmente. Haití, Liberia, Sáhara Occidental, Malí y la República Centroafricana son algunos de los lugares en los que se encuentran. No obstante, hace poco leí que EE.UU. ha obligado a las Naciones Unidas a recortar presupuestos en misiones de Paz. Casi 600 millones de dólares son los que han reducido de los costos de estos mantenimientos. Y esto no viene de ahora. El presidente estadounidense parece que considera más importante ponerle trabas a otros papeles que afrontar la necesidad de que es fundamental el mantenimiento de la paz de la Naciones Unidas.

«Solo pedimos que se le dé una oportunidad a la paz»


Pero ¿La paz? ¿Para qué? Mejor sigamos convirtiendo el mundo en este lugar imprudente, temerario y espinoso que estamos creando. Sigamos con tensiones como la de Corea del Norte y Corea del Sur, sigamos apoyando a ambas que eso sí interesa, sigamos provocando por un lado y por otro. Una paz que pende de un hilo muy fino. Sigamos con conflictos activos que solo se resolverán si alguien pone un poco de coherencia en esta loca decisión de solventar los problemas con guerras. Busquemos soluciones, no pongamos nosotros los problemas.

Si es que solo pedimos que se le dé una oportunidad a la paz.

Unas pocas líneas no son suficientes para definirme, soy periodista, pero no tan buena. La comunicación forma parte de mí y con ella, ahora desde la Universidad de La Laguna, sirvo a la sociedad. Siempre actitud, disposición, ganas y trabajo.

Lo último sobre Opinión

El pellejo ajeno

El debate político y mediático sobre la inmigración está escorado. La polarización
Ir a Top