La ruta de la muerte

Opinión

Cuando estás en situación de pobreza o guerra y la única solución es abandonar el país en el que vives, los riesgos dejan de tomarse en cuenta. Solo se piensa en tener una mejor calidad de vida. Así lo desean los 43 645 inmigrantes que vinieron a Europa el pasado año, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sin embargo, son considerados como un problema para la Unión Europea, ya que lo único que importa es controlar el flujo de personas que se expatrian. 

Las autoridades de España, Grecia o Italia vigilan sus fronteras para que no pase ningúna persona sin el permiso pertinente. De todas formas, algunos tratan de cruzarlas por tierra o por mar y, desgraciadamente, los que escogen esta última vía corren más peligro. En lo que va de año han muerto 559 personas en el mar Mediterráneo sin contar los que están desaparecidos pero, claro, es más fácil mirar hacia otro lado. Es más cómodo ignorar que hay un cementerio rodeando el límite territorial. 

Por suerte, existen organizaciones que pretenden ayudar a los valientes que atraviesan el Mediterráneo. Una de ellas es Proem-Aid, institución que actúa en Lesbos y en la que participaban como voluntarios los tres bomberos sevillanos acusados de tráfico de personas en grado de tentativa. Los activistas fueron juzgados ayer, 7 de mayo, en Grecia por un supuesto delito cuando lo único que querían era salvar vidas. Algo que, en mi opinión, debería estar, tanto en manos de los estados europeos como de las ONG, puesto que los migrantes huyen de sus países por necesidad, no por gusto.

«Nos encontramos ante una crisis humanitaria que hemos construido indirectamente»


Está claro que nos encontramos ante en una crisis humanitaria que hemos construido indirectamente, ya que España vende armas a Arabia Saudí, la cual participa en la guerra de Yemen, y comercia con Turquía que interviene en la disputa en Siria. Aunque creamos que estos conflictos no nos afectan, la exportación de armamento que se efectúa en nuestro país sí que influye en Oriente Medio. No obstante, damos la espalda a los refugiados y criticamos la falta de implicación del resto de Europa.

Según el Estado griego, auxiliar a las miles de personas que cruzan el mar nos convierte en delincuentes. Dejarlos morir y proveer arsenal a los participantes del conflicto no lo hace. Curioso.

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