La mayor decepción

Opinión

A pocos días de los terribles atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, no deja de sorprender la forma con la que algunos han reaccionado ante semejante desgracia. Por una parte, están las redes sociales, que se han convertido en un pozo de la vergüenza sin fondo. Algunos han aprovechado la oportunidad para mostrar su faceta más xenófoba o para ganar likesretuits a base de mentiras. Por otra parte, y probablemente la más decepcionante de todas, están ciertos medios de comunicación que no han tenido ningún pudor a la hora de utilizar el caos del momento, el miedo y el dolor de familiares y personas cercanas a las víctimas del atentado como arma arrojadiza en política. El País, por ejemplo, tan solo dos días después de la barbarie yihadista,  se atrevió a sacar partido de la dramática situación para atacar al Govern en el editorial titulado Atentado en Barcelona: «Apelamos al Govern para que se ponga al servicio de los problemas reales de Cataluña». Es imposible no estremecerse con la frialdad, la falta de tacto y empatía con la que El País emplea el dolor de los afectados para arremeter contra el independentismo catalán. Y es que no se trata de una cuestión de ideología o colores políticos; es una cuestión de solidaridad y respeto.

Asimismo, llama la atención que el vídeo (otro más) de un joven narcisista contando sus miserias tenga más reproducciones que otro (compartido por El País) en el que vemos una seria amenaza terrorista contra España (una amenaza que se convirtió en el mayor cachondeo en las redes sociales). Estamos hablando de un joven que parece ser el mesías y mártir de YouTube, pues pretende librarnos del mal con vídeos contra las «feminazis» o contra «la moda comunista» (sin tener la menor idea) y que, además, cuenta con un enorme círculo de apóstoles que utiliza para acosar a sus exnovias y a sus detractores. Entristece ver cómo una plataforma como YouTube, que nos ofrece tantas posibilidades, está siendo utilizada para ofrecer la misma basura que está acabando con la televisión.

Mi mayor decepción es comprobar que la mayoría de los usuarios prefiere consumir contenidos nocivos en vez de informarse. Que hay medios que nos desencantan día a día. Esta vez, dejando claro que, en la guerra de la política, están dispuestos a cualquier cosa.

Estudio en la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna. Amante de la música y el deporte, intérprete y deportista a ratos. La verdad os hará libres, pero antes os cabreará mogollón.