Disturbios de Stonewall el 28 de junio de 1969. Foto: PULL

La diferencia entre deslegitimar y defender

Opinión

Los disturbios de Stonewall hace 50 años en un bar de Nueva York, en la que decenas de personas pertenecientes al colectivo LGTB se enfrentaron al hostigamiento policial, parecen no tener relevancia en la defensa de cuestiones sociales. Hace unos días, las influencers Devermut, Marta y Sara, cargaron contra la poca representación lésbica que habrá en el Pride de Barcelona de 2019. Todo comenzó con una de sus historias en Instagram, en la que lanzaron el siguiente mensaje: «Las tías lesbis y bi (casi por unanimidad) no quieren ver ni a señoras cantantes de Eurovisión, ni a señores que se visten de mujer, eso no es contenido LGTB, es contenido G».

La definición que la Real Academia Española recoge para el adjetivo unánime es: “Dicho de dos o más personas que tienen un mismo parecer, dictamen, voluntad o sentimiento”. Las youtubers sentencian los pensamientos de “casi” la mitad de la comunidad con su opinión globalizada. Sin embargo, resulta aún más impactante la forma de deslegitimar a la otra mitad: personas transgénero y drags. A esto último, lo catalogan como una práctica despectiva, misógina y que estereotipa a las mujeres. Una opinión que contribuye a alimentar la represión que sufre el colectivo.

En una de las conversaciones en relación con la polémica añadían que a las mujeres feministas el movimiento drag no les mola ni un pelo. Dos voces no pueden hacerse responsables de la opinión de millones de personas. Un movimiento que aporta diversidad y colabora en eliminar la opresión que, desgraciadamente, se sufre en numerosos países en la actualidad debería ser de gran importancia.

Los usuarios de Twitter se pronuncian en #DevermutIsOverParty


La red social Twitter fue el lugar en el que se comenzó a viralizar esta problemática. Bajo el hashtag #DevermutIsOverParty, muchos usuarios mostraron su desacuerdo con esta postura y el apoyo a las comunidades desprestigiadas. No se trata de promover el odio, en este caso, hacia la pareja, sino tratar de hacerles ver que el método de defensa correcto no es menospreciando a personas que también cooperan en esta lucha.

No es necesario pisar otras reivindicaciones, para alzar la tuya, sobre todo, cuando estas otras contribuyeron a conseguir la libertad y los derechos de los que hoy en día se puede disfrutar. Es cierto que en muchos eventos y celebraciones el contenido G tiene más importancia que el resto de las siglas, por ello el trabajo común debería residir en que esto no suceda y la representación fuera equitativa para todas las letras que conforman el colectivo. De esta forma, no retrocedemos ni impedimos la evolución que desde 1969 en el barrio de Greenwich Village se viene consiguiendo.

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