Omayra Carzola es una reconocida humorista canaria. Foto: PULL

«El humor no es cuestión de ser hombre o mujer, sino de estilo propio»

Cultura / Ocio

Omayra Cazorla, natural de Las Palmas de Gran Canaria, es una de las cómicas más populares y queridas en Canarias desde que aterrizó dentro del mundo del humor. Con su característico estilo natural y grotesco, crea monólogos que representan las situaciones que vivimos cada día. Con estudios en Trabajo Social y Arte Dramático se define como feminista de verbo y monologuista de carne. Su espontaneidad y elocuencia la han convertido en la humorista más seguida en las redes sociales, contando con más de 165 000 seguidores.

La comedia y ser mujer, ¿difícil o una mezcla explosiva? «Es igual que cualquier otra profesión como, por ejemplo, una mujer en una panadería o en un taxi, pero cada quien dentro de su sector. ¿Mezcla explosiva? Eso depende de la energía que le pongas a las cosas que haces».

¿Por qué los humoristas masculinos suelen tener más boom o reconocimiento que las mujeres que se dedican a lo mismo? ¿Hay diferencia entre el humor de un hombre y una mujer? «Porque los hombres siempre son más visibles que las mujeres. La sociedad de hoy en día ha ayudado a que esto sea así. Hay diferencia entre cada monologuista independientemente del género. Cada quien cuenta sus historias o chistes y no tienen porqué ser iguales. No es cuestión de ser hombre o mujer, sino de estilo propio».

Usted ha dicho que hace Arte Dramático porque es una apasionada del teatro griego, más concretamente, de la comedia, ya que le permitía enviar mensajes potentes. ¿Cree que lo está consiguiendo? «Para mí es algo complicado, ya que lo hago a través de vídeos en redes sociales o encima de un escenario, por lo que me cuesta tener ese feedback que me lo confirme. De todos modos, yo lo intento siempre».

«Soy un desorden humano con patas»


¿Qué le aporta el humor en su vida diaria? «Me da el punto de relatividad que me hace falta a veces para percibir los conflictos o verlos desde un punto menos estrambótico. El humor me ayuda a llevar la vida mucho mejor y no amargarme tanto con las cosas».

¿Quién es Omayra Cazorla fuera de los focos? «Es un desastre de persona. Soy un desorden humano con patas. Intento hacer veinte mil cosas a la vez, pero también me encanta perder el tiempo, así que es un poco complicado, pero en el mundo tiene que haber de todo».

Usted está casada con una mujer, ¿ha tenido mayor problema por ello? ¿Es la gente más homófoba de lo que queremos reconocer? «No me he visto limitada porque lo trato con naturalidad y espontaneidad, no tengo nada medido o una estrategia trazada para conseguir algo. Es mi día a día, mi realidad. No me paro en ellas porque no podría vivir».

«Los cuerpos no son perfectos, cada quien tiene el suyo y eso es lo bonito»


Algo que gusta mucho entre sus seguidores es que fomenta lo que comúnmente llamamos Body positive. Algunas personas lo critican porque dicen que fomenta la obesidad. ¿Qué cree? «Esa gente no lo entiende. Por supuesto, mi rol no es aumentar para nada la obesidad. Al contrario, los cuerpos no son perfectos, cada quien tiene el suyo y eso es lo bonito. Quizás no sea la humorista perfecta para esas personas, creo que deberían buscarse a otra».

Usted siempre ha dicho que está contenta con su cuerpo, y que, aunque no está dentro de los cánones de belleza, no tiene miedo a mostrarlo. ¿Se ha arrepentido alguna vez de ello por comentarios mal intencionados? «No me arrepiento. Sí es verdad que a veces me veo ridícula y pienso «chacho, ¿en serio que subí esto?». ¿Pero qué vas a hacer? ¿Lo vas a quitar? No, hacia delante».

Algo interesante es que mucha gente añade su nombre al hecho de que Amancio Ortega hiciera tallas de pantalón más grandes a las que suele hacer. ¿Cree que hacer muchas bromas y que las redes sociales la hayan apoyado tanto ha podido ayudar a la causa o no se siente abanderada? «Yo no me siento abanderada de nada, yo solo apoyé mi realidad en un vídeo. Esto se viralizó por hablar de quien se estaba hablando, creo yo. Este señor es una figura grande a nivel internacional, un magnate, y creo que por alusiones y por la marca la gente lo elevó más, quizás».

«Hay que mentalizar a la gente de que la cultura es segura»


¿Cómo lleva este año de trabajo? «Si te soy sincera, me siento muy afortunada porque estoy trabajando a día de hoy. Siempre intento mentalizar a la gente de que la cultura es segura, incluso a los ayuntamientos, que hay quienes con la excusa de la Covid-19 no quieren inventar en este tipo de eventos».

¿Quiénes son sus humoristas favoritos? «A mí me gusta Jim Carrey o Silvia Abril. Eso sí, no me podría mojar por nadie de La Tierra. No es por ser pelota, pero es que admito que me encantan muchas personas».

¿Qué le queda por hacer aún? ¿Qué considera importante en la vida y cómo terminaría la entrevista? «Me quedan por hacer muchas cosas, apenas acabo de llegar al mundo. Creo que en la vida, la lealtad, el amor y la valentía son necesarias. ¿Cómo terminar la entrevista? ¡Qué presión, gay!».

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