Uno de cada cuatro personas adultas no realiza suficiente actividad física. Foto: PULL

La buena vida

Opinión

Una persona sale de su casa para ir a trabajar y al llegar a la parada de guaguas descubre que la han colocado cien metros más lejos. Su oficina se encuentra en la planta número quince y se entera de que el ascensor no funciona correctamente. Más tarde, de compras, se da cuenta de que las escaleras mecánicas del centro comercial están desconectadas. Posiblemente, la persona acabe irritándose por tener que hacer con sus dos pies lo que antes hacía sobre un medio de transporte, además de que estas alteraciones en su vida cotidiana significan una mayor dedicación y tiempo para trasladarse.

Hoy martes, 6 de abril, celebramos el Día Mundial de la Actividad Física, que desde el año 2002 tiene como objetivo concienciar e informar a la población sobre la necesidad de adquirir hábitos de vida saludables.

Según refleja en un estudio la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sedentarismo está relacionado con cinco millones de muertes anuales en el Mundo y es uno de los principales factores de muerte prematura. Al menos una cuarta parte de la población adulta, unos 1400 millones de personas, se encuentran en peligro de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y cáncer debido a sus hábitos sedentarios.

Hoy en día, todo a nuestro alrededor está pensado para hacernos la vida mucho más fácil. Disponemos de muchísimas comodidades que no siempre son las más indicadas o beneficiosas para nuestra salud. Por lo general, la ciudadanía prefiere utilizar el coche que caminar aunque sea, simplemente, para ir a comprar el pan. En definitiva, la vida sedentaria triunfa. Pero, ¿por qué nos gusta tanto el sedentarismo si sabemos que perjudica nuestra salud?

«El cuerpo humano está diseñado para correr, saltar, bailar… El sedentarismo se combate con actividad»

Es cierto que el sofá es comodísimo. Para qué nos vamos a engañar. Pero tenemos que entender que nuestros músculos son incapaces de trabajar si nos pasamos la vida sentados delante de un televisor, metidos en un coche o subiendo y bajando en un ascensor. El cuerpo humano está diseñado para correr, saltar, bailar… El sedentarismo se combate con actividad. Pequeños actos pueden ayudarnos a conseguir una mayor salud y, por ende, una mejor calidad de vida.

En estos momentos, en los que la pandemia por la Covid-19 ha obligado a muchas personas a permanecer en casa con un aumento significativo del sedentarismo, la OMS ha actualizado sus recomendaciones sobre la actividad física y aconseja que se dediquen entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica cada semana.

No hace falta ser deportista de élite. Se puede empezar por bajarnos una parada antes de la nuestra en el tranvía o subir dos pisos andando. Caminar es uno de los mejores regalos que le podemos hacer a nuestro cuerpo, a la buena vida.

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