En Canarias hay 1800 agricultores ecológicos censados. Foto: M. Gutiérrez

La agricultura ecológica se cuela en la ULL

Ingeniería y Arquitectura

La Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de la Universidad de La Laguna acogió ayer, 8 de mayo, el taller de huerto ecológico como parte del programa Te llevamos al huerto de la Cátedra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible Cabildo de Tenerife – ULL. La finalidad de estas jornadas, dirigidas por los profesores Francisco Javier Amador y Natalia Rodríguez,  fue promover la autosuficiencia de los asistentes en aspectos relacionados con la producción y consumo de productos de agricultura ecológica, así como despertar la sensibilidad ambiental con el objetivo de fomentar actitudes de respeto hacia el entorno y hacia el medio natural y urbano.

Alfonso Salas, ingeniero técnico agrícola, impartió la actividad, que, desde un principio, tomó un tono desenfadado, casi como una especie de charla entre amigos. Durante la conversación con los asistentes, Salas trató temas como el problema de los pesticidas en la agricultura convencional y las alternativas de origen natural como la cola de caballo o la escasa presencia de la ganadería ecológica en Canarias. Sin embargo, el principal objetivo del evento fue enseñar a organizar los huertos personales en función de las necesidades.

Para ello, el especialista dividió a los presentes entre aquellos que poseen una huerta privada y aquellos que no. A los segundos les encomendó hacer una especie de lista de la compra con los productos y la cantidad que consumen semanalmente, mientras que a los primeros les solicitó un listado con aquello que más suelen plantar. De esta manera, cuando ambas listas se pusieron en común pudo observarse cómo muchos de los alimentos coincidían, lo que muestra como un individuo con huerto, si planifica su dieta y su cosecha, puede basar gran parte de su nutrición a través de su propia producción.

El principio de incertidumbre


Tras la exposición de motivos por los cuales elegir ciertos alimentos frente a otros, como las judías frente a la carne debido a que los animales suelen estar alimentados con piensos transgénicos, o las peligrosas toxinas que ingerimos al consumir hígado, llegó el turno de pasar a la acción y enseñar qué semillas plantar y de qué manera.
El experto explicó que es preferible escoger las variedades locales por encima de los híbridos y, por supuesto, de los modificados genéticamente, ya que en este tipo de agricultura prevalece el «principio de incertidumbre», que consiste en que si no han pasado tres generaciones consumiendo un producto, no se pueden conocer sus consecuencias así que, por precaución, es preferible evitarlo.
Tras la plantación de las semillas, la jornada llegó a su fin con la recolección de algunas de las frutas de los árboles de la huerta para después comerlas bajo la sombra de los limoneros, una merecida recompensa después de una tarde de aprendizaje.

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