Nutriscore será implantado en España. Foto: PULL

Nutriscore, el nuevo protagonista en el mundo de la nutrición

Opinión

La industria alimentaria es uno de los mayores avances de este mundo en el que vivimos y, además, es una garantía. Nos permite consumir alimentos de calidad con una seguridad altísima y precios razonables, pero, como todo, tiene su lado malo. Un grupo de cinco grandes empresas de alimentación, compuesto por Coca-Cola, Nestlé, Pepsico, Unilever y Mondelez presentaron la semana pasada su propia propuesta para mostrar el etiquetado nutricional en la portada de los productos. ¡Vaya equipo!.

Este modelo, denominado Etiquetado Nutricional Evolucionado (ENL), básicamente lo que propone es un semáforo nutricional que evalúa cada alimento nutriente por nutriente y les asigna un color, simulando a la señal vial, dependiendo de la cantidad que tenga en referencia a la diaria recomendada. Los expertos en el ámbito de la sanidad y la nutrición no tardaron en responder ante esta iniciativa, y es que, por varios motivos, no deja de ser un absoluto despropósito, probablemente perseguido por los intereses de estas multinacionales.

El ENL pretende analizar cada nutriente por separado, lo que carece de sentido alguno, ya que productos como las mermeladas o refrescos sin azúcar quedarían en buena posición y otros como el aceite de oliva o los frutos secos en mal lugar por su alto contenido en grasas, siendo saludables. Además refleja estos datos por ración y no por 100 gramos, que es como está estipulado actualmente. Todo ello implica que desde las entidades de la industria podrían modificar dichas raciones a las cantidades que mejor les convenga para que el indicador les aparezca en verde, que se correspondería a la valoración positiva. En definitiva, nos quieren intentar colar gato por liebre.

La Nutella, clasificada con el Etiquetado Nutricional Evolucionado

Nutriscore, nuevo protagonista


Casi en paralelo a este anuncio, el Gobierno, a través del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, comunicó ayer martes la implantación obligatoria del código Nutriscore, un sistema de hace más de una década aprobado por la Organización Mundial de la Salud, la cual ya se ha instaurado en países como Francia. Este, que se parece mucho al etiquetado de eficiencia energética de los electrodomésticos, está mucho mejor considerado por los expertos.

Aquí se evalúa, a través de una tabla de puntuación, el alimento procesado al completo en base a lo beneficioso o no que sea su contenido. Esto quiere decir que, si un producto está cargado de azúcares añadidos, llevará una penalización. En cambio, si es alto en fibra, será positiva. Además, se mantendrá la norma de dar las cifras por 100 gramos como se lleva haciendo hasta ahora. De esta forma, bebidas azucaradas y derivados de los cereales no quedarán muy bien parados, cosa que a ciertos sectores de la industria no les termina de convencer.

Tabla sobre la relación de puntuación del sistema Nutriscore

Aún así, el modelo tampoco está exento de críticas, y muchos especialistas han explicado las deficiencias que contiene. Una de ellas, relatada por el nutricionista Luis Jiménez en su blog, es “la utilización de un doble rasero al valorar las grasas saturadas y el azúcar en sólidos”. La realidad, que está plagada de enfermedades relacionadas con el sobrepeso, nos indica que la necesidad es la consecución de un sistema que nos permita relacionar cómo afectan los alimentos a la salud.

Hoy en día es imposible encontrar una escala de clasificación de los nutrientes, principalmente para procesados, lo suficientemente rigurosa científicamente. Parafraseando al ya citado Luis Jiménez: “este sistema será un recurso que aporte su ‘granito de arena y poco más’. A pesar de ello, es indudable que Nutriscore significa toda una mejoría y aportará un buen complemento al etiquetado. Por el bien de todos, y mejor que uno elaborado por Coca-Cola, Nestlé y compañía.

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