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Opinión

El pasado y las perspectivas de futuro son los grandes olvidados de nuestro sistema económico actual. Nuestra especie, el homo sapiens sapiens, apareció entre 35 y 100 mil años atrás. Este representa el 0’01 % de las formas de vida. Sin embargo, ha extinguido al 83 % de los mamíferos y al 50 % de las plantas, según la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. La tierra tiene 4,543 miles de millones años, por lo que una visión anclada al presente, sobre nuestro entorno, carece de sentido. Tener ojos no es siempre indicio de una percepción correcta de la realidad.

Hay muchas cosas que legitimamos inconscientemente, sin presentar interés en su realidad. Por ejemplo, los perros, las vacas o los caballos actuales no son producto de una evolución natural. Estos son el resultado de la acción humana. El lobo, el urus y el caballo de przewalskii fueron capturados y cruzados con otras subespecies que favorecieran su domesticación en el Neolítico. Los caninos fueron los primeros, 11 mil años atrás.

Hoy en día, deforestamos una superficie equivalente a la de Panamá cada año. Los países tropicales encabezan la tala descontrolada, solo Malasia presenta una tasa del 14’4 %. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una de las principales causas es la agricultura comercial masiva que nos alimenta. A todo esto, la ONU estimó una población de 7 300 millones de personas en el año 2011. Esta establece una subida a 9 700 millones en el 2050, alcanzando las 11 200 millones en el 2100.

Los bosques contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional


La FAO esclarece que los bosques contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional. Esto se debe a que aportan agua limpia a las tierras agrícolas y protegen las cuencas. Además, absorben dióxido de carbono y contaminantes de la atmósfera, mantienen la humedad, reducen la radiación solar, etc. Greenpace advierte que la tala de las masas forestales es uno de los principales factores del cambio climático. Así, según la organización, la cobertura vegetal contiene 40 veces las emisiones anuales originadas por la quema de los combustibles fósiles. Sin embargo, su destrucción libera todos estos gases.

Nos encontramos en un círculo vicioso. Esto se debe a que la desaparición de los árboles contribuye a la subida de las temperaturas, destruyendo los ecosistemas que aún se conservan. Sin embargo, nuestra población crece a ritmos agigantados sobre un planeta de superficie limitada. La Organización Mundial de la Salud afirma que la contaminación urbana trae consigo enfermedades respiratorias agudas, cáncer del pulmón o enfermedades cardiovasculares.

Una investigación llevada a cabo en la Universidad Estatal de Ohio demuestra que los problemas de la polución nos afectan también psicológicamente. Algunos de los percances son la pérdida de memoria, la dificultad en el aprendizaje o la ansiedad. En China, ya se han llevado a cabo políticas para controlar la natalidad. El paso del tiempo nos obligará a llevarlas a cabo en occidente. Sin embargo, las empresas y gobiernos que se alimentan de este crecimiento sin límites no están por la labor.

Naturalista por naturaleza, amante del surf y de los hábitos saludables. Disfruto haciendo conscientes a las mentes inconscientes. Soy un adicto de la coherencia en todos los sentidos. Por ello, me gusta ver las cosas desde un ángulo diferente y realista.

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