El grado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna oferta un amplio abanico de salidas profesionales. Foto: PULL

Bellas Artes: un grado prejuzgado

ULL

La Universidad de La Laguna, entre su amplia oferta formativa,  incluye también el Grado en Bellas Artes. Este tiene como objetivo formar artistas y profesionales con competencias en todos los ámbitos laborales que abarcan las artes visuales en el siglo XXI. Para realizar la carrera, los alumnos deben elegir entre alguno de los cuatro ámbitos de creación previstos: escultura, ilustración–animación, pintura y proyectos transdisciplinares. Además, capacita a las personas graduadas para la continuación de estudios de posgrado en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

El Grado de Bellas Artes oferta un extenso abanico de salidas profesionales: dirección artística en empresas audiovisuales, productoras cinematográficas y de televisión, creativo en agencias de publicidad y moda, asesor y organizador de eventos culturales, artista gráfico vinculado al dibujo comercial y la ilustración… son solo unas de las pocas del sinfín de posibilidades. Entonces, ¿por qué existe esa creencia de que estudiar Bellas Artes no tiene salida?

Prejuicios, prejuicios y más prejuicios


La gente se ha encargado de juzgar el Grado sin tener realmente conocimientos sobre en qué consiste, qué tipo de asignaturas se cursan o qué trabajos se pueden desempeñar con esa titulación. Martina Armas, estudiante del tercer curso de Bellas Artes admite que hay demasiados prejuicios con respecto a la carrera: «Por lo general la gente suele pensar que en Bellas Artes solo se pinta y no es así». Asimismo, añade que «hay un abanico de opciones y creo que eso es una de las cosas más bonitas y enriquecedoras de esta carrera».

Alaisa Díaz, de segundo curso cree que muchas de las personas que estudian Bellas Artes son duramente criticadas por lo mismo: «Creen que es una carrera en la que se meten muchas personas simplemente por descarte o porque no saben qué hacer». También reconoce la influencia que tienen los familiares en los estudiantes a la hora de escoger este grado: «Me sentí muy condicionada por ellos. De hecho, antes de entrar en la carrera quise hacer el bachillerato de artes y mis padres no me dejaron».

«Eso no tiene salida», «Vas a estar en el paro» o «¿De qué trabajas con eso?» son algunos de los comentarios que los estudiantes de Bellas Artes se ven obligados a soportar constantemente. «Aunque siempre he sido una persona creativa, tuve miedo de estudiar este grado porque cuando me planteé la posibilidad todo eran respuestas del tipo ‘Uf, eso no tiene mucha salida'», admite Martina Armas.

La Universidad apoya, pero no mucho


Samuel Martín, estudiante de tercer curso considera que la Universidad, con respecto a la pintura, que es su rama, se implica, pero no demasiado: «Falta un poco de iniciativa en cuanto a hacer más salidas a galerías o charlas con otros artistas», pues cree que «al fin y al cabo son la mejor fuente de consejo de la que nosotros como estudiantes podemos beber».

Respecto a esta misma cuestión, Alaisa Díaz opina que la Universidad en lugar de apoyar a los alumnos, hace todo lo contrario: «En Bellas Artes muchos estudiantes tenemos proyectos y objetivos nuevos que no podemos cumplir, ya que tenemos que seguir una serie de pautas. En la carrera en vez de mejorar y explotar el talento y la técnica de cada uno, lo que hacen es enseñarnos a hacerlo todos igual y eso no es apoyarnos, es convertirnos en clones», aclara.

Por otro lado, también hace hincapié en que al igual que en cualquier otro grado no basta solo con la teoría, también cuenta la parte práctica. Sin embargo, en esta carrera la práctica asume un papel crucial. Martina Armas asegura que «la dificultad está en el compromiso y el interés». Alaisa Díaz complementa este mensaje añadiendo que «es una carrera a la que tienes que echarle muchas horas de trabajo y esfuerzo». «A la hora de evaluar, no es como un examen teórico en el que hay una respuesta fija, aquí cuenta la opinión y el gusto del profesor y eso muchas veces puede ser un problema», concluye.

«El primer paso es asumir que van a recibir comentarios negativos toda la vida»


En Canarias, tener éxito en cualquier profesión es todo un reto, sin embargo, triunfar en algo relacionado con el arte es especialmente complicado. Samuel Martín considera que en Canarias es muy complicado tener éxito porque «eso viene dado por la concepción que se tiene del arte y del artista aquí». Del mismo modo, justifica que «muchas de las personas que nos metemos en la carrera sabemos que el futuro como artista está fuera de las Islas y de España que es donde el arte es más reconocida como tal».

Siguiendo por esta misma línea, Alaisa Díaz considera que «desgraciadamente aquí en Canarias no hay mucho margen donde demostrar tu talento» y saliendo a la Península o al extranjero una persona podría tener más posibilidades de triunfar, pero es igualmente una tarea complicada. «Si sales de aquí a la Península o fuera de España podrías tener más posibilidades, pero aún así es difícil conseguirlo», explica.

«Yo animo a cualquiera que tenga ganas de hacer este grado a que no se sientan infravalorados», sugiere Samuel Martín. Martina Armas, por su parte, ultima: «Si quieren estudiar Bellas Artes les diría que el primer paso es asumir que van a recibir comentarios negativos toda la vida. Yo también me vi condicionada y sé de primera mano que a veces necesitas un empujón para lanzarte de lleno a la piscina».

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