Las cicatrices de un autor consagrado a la música y la poesía. Foto: PULL

Abraham Arvelo: «El problema es que se confunde el ocio con la cultura»

Cultura / Ocio

Un año después de presentar su libro de prosa poética en dos volúmenes, Cicatrices, en el que combinaba el verso con el relato y la ilustración, Abraham Arvelo  emprende ahora una gira local para promocionar el disco homónimo. La parte invisible representa todo aquello que se dejó en el tintero y que ahora se transforma en un cancionero de autor que activa los engranajes de su compleja maquinaria poético-musical. Porque, al final, las heridas físicas y emocionales que todos guardamos no son más que el mapa de nuestra propia historia.

Cicatrices es una obra multidisciplinar. ¿De dónde surge la idea? «Mis trabajos anteriores siempre han estado acompañados de un poemario temático, que han ido de la mano, a su vez, de propuestas musicales. Para esta ocasión, hemos querido dar un paso más y contar la misma intrahistoria a través de distintas manifestaciones artísticas. De este modo, lo que empezó su andadura sobre el papel ha ido acumulando distintas capas interpretativas que han pasado por el recital, el acústico y el formato banda. Según las condiciones del medio en el que actuamos, ofrecemos al público una visión completamente original de la obra. A veces integramos el cajón flamenco, otras veces solo la guitarra o incluimos proyecciones…».

Podríamos hablar de una obra viva, ¿no es así? «En efecto. En los 21 años que llevo en el mundo del espectáculo, siempre he concebido que la poesía y la música son dos elementos indisociables. Tanto en Ruinas como en Riquezas, ya empecé a vislumbrar esta dimensión ramificada del arte. Cicatrices nace, directamente, para convertirse en un proyecto escénico amplio. En él, el argumento se desarrolla mediante las canciones. Cada una de ellas, además, será presentada junto a tres poemas y un cuento. Quería abordarlo de ese modo porque pretendía profundizar en el concepto de cicatriz. Buscaba crear un proyecto que se pudiera encontrar en una librería, en un bar o en un teatro. No se trata de repetir los distintos mensajes en todos los formatos, sino que se complemente unos y otros».

«La música me lo ha dado todo en la vida, pero también me ha hecho sufrir muchísimo»


Pese a esa experiencia previa, ¿supuso un reto conjugar tantas artes de forma simultánea? «Es una labor titánica. Se requiere de mucho tiempo y esfuerzo poner en marcha un proyecto de este calibre. El libro, por ejemplo, no resultó tan complicado porque se estructuraba en capítulos y sabía el tono que debía tener cada uno. Sin embargo, trasladar eso al escenario, a un concierto, precisa de un orden muy concreto para que no resulte pesado. Es, sin duda, el trabajo más difícil que he llevado a cabo en mi vida. Le he dedicado unos tres años y puedo decir que estoy más que satisfecho del resultado».

¿Cuáles son las cicatrices de Abraham Arvelo? «En primer lugar, la música. La música me lo ha dado todo en la vida, pero también me ha hecho sufrir muchísimo. También las relaciones humanas son una parte fundamental de la experiencia. A lo largo de mi vida, he tenido lazos románticos muy fuertes, que han sanado igual que han hurgado en la herida. También cuento con relaciones que se han prolongado durante los más de veinte años que le he dedicado a esto. En cualquier caso, son estos momentos agridulces los que me han moldeado hasta convertirme en quien soy. Estas experiencias me han hecho aprender y disfrutar, me han llevado por lugares como Barcelona, Sevilla o Madrid. La cicatriz más importante es poder aceptar lo que ha pasado en la vida sin más».

Toda tu producción artística es propia. ¿Costó dar el paso a la autoedición? «Es muy complicado. Si bien hay algunos flecos de la gestión que puedo resolver yo mismo gracias a mi faceta de diseñador gráfico o espacios mayores de libertad para hablar de los temas que de verdad me preocupan, pero al mismo tiempo te ves muy limitado. Cuando, por ejemplo, vas a la Feria del Libro y no cuentas con el apoyo de una editorial, ni siquiera te permiten ofrecer tu libro al mercado. También percibo mucho amiguismo en el ámbito cultural, un entramado de intereses que dificulta el paso a los autores independientes».

«Se nos escucha más que antes»


Aún así, ¿estás satisfecho con la acogida que ha tenido en el último año? «Muchísimo. Estoy muy contento con las reacciones del público. Me alegra ver las salas de los locales en los que actúo llenas de personas a las que no conozco. Por ese lado, creo que los bares están ayudando mucho a los artistas y supliendo la falta de atención por parte de las instituciones responsable. La relación, en realidad, es bastante asimétrica, porque ni siquiera dan facilidades a este tipo de negocios en los que se amplía la oferta cultural. En su lugar, lo confunden todo con el ocio e invierten el presupuesto de cultura en fiestas en lugar de en encuentros culturales de calidad. Creo que esa es la razón principal por la que el panorama musical de Canarias está tan devaluado».

Andrés Suárez, El Kanka, Rozalén, Ismael Serrano… ¿Son buenos tiempos para la canción de autor? «Sí. Al menos, eso es lo que quiero pensar. Es cierto que tiendo a ponerme de lado del optimismo en este tipo de análisis, pero también creo con sinceridad que es un momento en el que están saliendo muchas cosas nuevas de gran calidad y que se están abriendo nuevos espacios para ofertas musicales más alternativas. El Kanka, sin ir más lejos, ha llenado dos veces el Aguere y ha desmentido esa visión del cantautor como una figura tristona, con letras exclusivamente de desamor. En ese sentido, creo que se nos escucha más que antes».

¿Qué otros proyectos tienes en mente? «Ahora estoy bastante centrado en Cicatrices, pero también coordino los encuentros con autores que cada jueves se realizan en el Jóspital de La Laguna. Esta semana, por ejemplo, hemos contado con artistas argentinos que estaban de paso por la Isla, pero también con una banda de Barcelona, un artista gomero… Creo que la variedad es fundamental para la salud musical del Archipiélago. En cuanto a fechas, esta noche estaré en el Equipo PARA con Mel recitando, Aileen López a la guitarra y las ilustraciones de Ana Leval. El 15 de junio estaré en Casa Miranda, en el Puerto de la Cruz, y el 6 de julio, en el Teatro Unión de Tejina».

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