David González Martín, autor de 'Diez años y el vivir'. Foto: PULL

«Así como existen micromachismos, también hay microhomofobia»

Cultura / Ocio

El mundo de la literatura está de celebración: una nueva obra llega para quedarse entre los amantes de las letras. Se trata de Diez años y el vivir, el primer libro de David González Martín. Es un poemario que mezcla los versos con la fotografía y cuenta el antes, el durante y el después de lo que supone «salir del armario». El autor estudió Periodismo en la Universidad de La Laguna y ha escrito varios reportajes en diarios canarios, de los cuales destacan dos relacionados con el colectivo LGTBI. El próximo 27 de diciembre presentará su publicación en el Espacio Aguere Cultural a las 19.00 horas, siendo la entrada gratuita.

Este es tu primer libro, ¿cómo surge la idea de escribirlo? «Siempre me ha gustado escribir, desde pequeño escribía diarios y me inventaba historias y cuentos en otras libretas. La idea de crear un libro la he tenido presente desde entonces. En mi adolescencia, después de leerme varios relatos de Kafka, incluido La metamorfosis, comencé a escribir relatos muy metafóricos, al más puro estilo kafkiano. Esa forma de escribir fue evolucionando. Sin quererlo, comencé a escribir frases que rimaban en su terminación con otras y fui haciendo un híbrido entre el microrrelato y la prosa. Escribí cientos de estos escritos. Lo curioso es que en la mayoría de ellos al final el mensaje siempre tenía que ver con la lucha hacia la libertad de un individuo que carecía de ella».

De alguna manera te estabas sincerando sobre un papel, ¿no? «Sí. Cuando entendí y acepté mi bisexualidad, cuando ‘salí del armario’, volví a leer todos estos escritos y me di cuenta de que todas las historias eran un reflejo de mi vida, de mis sentimientos reprimidos, que los representaba a través de otros personajes y otras situaciones de injusticia y marginación. Entonces comprendí que era el momento de compartir mi historia, que en realidad es también la de muchas otras personas, con la intención de que la sociedad conozca en qué consiste de verdad eso que llaman ‘salir del armario’; lo que se sufre y lo que se vive. Así surgió la idea del libro».

Imagen incluida en el libro ‘Diez años y el vivir’. Foto: PULL

«Todos nos deberíamos hacer el favor de pensar quiénes somos»


En cuanto al título, ¿por qué Diez años y el vivir? «Diez fueron los años que pasaron desde que fui consciente de que me gustaban los chicos hasta que verdaderamente lo acepté y lo conté a mi entorno. ‘El vivir’ es el conjunto de todas esas experiencias que he experimentado a lo largo de mi vida y que me han llevado a ser quien soy ahora. Cualquier persona tiene su ‘diez años y el vivir’ particular, o debería tenerlo. Todos nos deberíamos hacer el favor a nosotros mismos de pensar quiénes somos, qué nos gusta, conocer nuestras virtudes y aceptar nuestros defectos. La madurez de toda persona pasa por ahí».

Esta obra incluye poemas, ¿por qué elegiste este género para tu primera publicación? «La poesía fue el género literario que me escogió. Como te comentaba antes, mi estilo y forma de escribir fue derivando y evolucionando hasta casi llegar a escribir poemas. Cuando tuve la idea para el libro, me di cuenta de que la primera parte ya estaba prácticamente escrita con todos esos microrrelatos, solo tenía que ‘poemizarlos’. Decidí que la poesía tenía la magia y la delicadeza que merece una historia como la que cuento. A partir de ahí, seguí escribiendo muchos más poemas durante un año y medio para completar los otros dos capítulos y finalizar el proyecto».

¿Con qué poema de todos los que incluye el libro te quedarías? ¿Por qué? «Escoger un poema de 70 me resulta demasiado complicado, sobre todo porque pertenecen a momentos que tienen su propia belleza. Igualmente, te señalo uno de mis favoritos: Lloros de alegría. Está al final del libro. Resume un poco toda la historia: tiene pinceladas de dolor del primer capítulo, la rebeldía del segundo y la madurez del tercero. Es nostálgico e inspirador. Me encanta recitarlo».

Hoy llora lágrimas de herida
la memoria de mis ojos,
que recuerda noches de astillas
durante mis días rotos.

Quería de los otros su sonrisa
en el ayer de ruegos,
atrapado en jaulas de arcilla
y barrotes miente hierros.

Son las mañanas de maravillas
las que vivo y voy volando,
y, aunque sea bajo, vuelo millas
sobre orillas con esclavos.

Hoy llora lágrimas de alegría
la libertad de mis pupilas;
no ansío la de otros,
yo me armo con la mía:
un corcel y un escudo
de guerrilla;
un edén y mil mundos
con mi vida.

«El arte me apasiona en todas sus formas»


Al final de tu obra hablas de los artistas que te han inspirado, como García Lorca, Franz Kafka o Albert Espinosa. ¿Hay alguno que haya destacado por encima de los demás por algún motivo? «No hay ninguno que destaque por encima de otro, todos me han aportado a la hora de crear mi propio arte y creer en él. Hay poemas inspirados en escritos de Victoria Santa Cruz, Dámaso Alonso, García Lorca, Julio Cortázar, Maya Angelou… Y no solo escritores. También señalo otros artistas del mundo del cine, la música, la pintura… El arte existe en muchas disciplinas y a mí me apasiona en todas sus formas».

Compaginas los versos con la fotografía. ¿De dónde te viene esa afición por la imagen? «Me interesé por la fotografía cuando empecé la carrera y fui entendiendo el funcionamiento del mundo audiovisual. Al final me enamoré de ella y se ha convertido en otro recurso que utilizo para transmitir mis reflexiones y mis pensamientos. A veces se me vienen ideas a la cabeza en forma de imágenes y otras en forma de poemas, de metáforas. En Pacto del diablo, por ejemplo, me vino antes la imagen que el poema en sí. Construí la poesía en prosa visualizando esa imagen que tenía en la cabeza. Después de eso, dibujé un pequeño boceto de esa foto para que no se me olvidara y, al final, reuní todo el material necesario para hacerla».

Imagen del poema ‘Pacto del diablo’. Foto: PULL

¿Consideras que la fotografía es un recurso importante a la hora de transmitir pensamientos y sentimientos? «Por supuesto. A mí me ha servido para este libro y me sirve en mi día a día, me apasiona combinarla con todo lo que hago. Después hay gente, fotógrafos, que son verdaderos artistas y que no necesitan ni siquiera titular las imágenes que capturan».

«En la libertad también cabe la soledad y la tristeza»


Las imágenes que utilizas comienzan con matices más oscuros y acaban siendo claros y alegres. ¿A qué se debe? «Coincide con la historia que cuento. El primer capítulo coincide con el ‘antes’ de salir del armario, el segundo con el ‘durante’ y el último con el ‘después’. En general, al principio, sí que hay más fotografías que representan esa soledad, la represión. A medida que avanza la historia, en la fotografía, al igual que en los poemas, cuento otras realidades. Algunas son felices y otras tampoco lo son tanto, sobre todo en el tercer capítulo, que es donde critico y cuestiono más los pilares de nuestra sociedad heteropatriarcal. La libertad es tan grande que, además de la alegría y la esperanza, en ella también cabe la soledad y la tristeza».

Un elemento clave en las fotografías del libro es la flora. ¿Por qué? «Soy un amante de la naturaleza. Las flores son vida y en el libro representan precisamente eso: mi realidad natural que, por mucho que quisiera, no podría cambiar. La portada, por ejemplo, es una metáfora que explica este concepto. En ella salgo cubierto con ropa oscura, para transmitir el sentimiento de represión que sufría cuando no aceptaba quién era, pero desde mi interior brotan flores blancas, puras, que representan mi verdad, mi ser, que quiere vivir, salir a la luz y mostrarse como es. Las flores que aparecen en el resto de imágenes en el libro representan lo mismo: mi ‘yo’, que es igual de natural que el resto de humanos».

«Cuando logras amarte, lo demás te da igual»


Esta obra es un altavoz sobre lo que supone salir del armario. Para ti, ¿cuál fue el momento más complicado de este proceso y por qué? «El momento más complicado puede que sea aceptarlo contigo mismo. En mi caso, siempre daba rodeos a mis propios pensamientos y evitaba reflexionar sobre ello. Una vez lo aceptas, el siguiente paso es tratarlo con normalidad con tu entorno. Esto también es muy complicado, sobre todo por la discriminación que sufrimos las personas que no somos heterosexuales. En tu día a día escuchas bromas e insultos hacia personas del colectivo y es muy incómodo pensar que si tú cuentas qué te gusta, posiblemente se reirán de ti o tu relación con ellos será diferente. Cuesta armarse de valor para dar ese paso, pero cuando logras amarte, lo demás te da igual. Hay personas que tardan meses en hacerlo y otras cuyo proceso puede durar años o una vida entera».

Imagen incluida en el libro ‘Diez años y el vivir’. Foto: PULL

En los últimos años se la ha dado más visibilidad al colectivo LGTBI dentro de la sociedad, ¿pero consideras que aún queda trabajo por hacer? «Sin duda. Por ejemplo en Andalucía un partido en cuyo programa defiende lo que ellos llaman como la ‘familia natural’, donde no entra la formada por dos personas del mismo sexo, ha conseguido sumar casi 400 000 votos en la comunidad. Todos los años se repiten siempre las mismas críticas cuando se acercan las fechas de orgullo LGBTI, aquellos que se preguntan por qué no existe un día del orgullo heterosexual o usan frases del tipo ‘tienen un día del orgullo gay y después quieren ser normales’. Esto lo critico en mi poema Fiestas con orgullo«.

«Así como existen micromachismos, también hay microhomofobia»


No solo retratas tu historia, sino la de muchas otras personas… «Claro. Hay otras creaciones, como La maldita presunción, Denuncia colectiva o Dolvidos donde hablo de las discriminaciones que sufre el colectivo a diario, tanto aquellas que son delitos como las que no están contempladas como tales pero que, aun así, son también motivo de represión… De la misma manera que existen los micromachismos, también hay microhomofobia y microfobias hacia el resto del colectivo».

¿Podrías resumir tu objetivo con la publicación de este libro? «Sentí la necesidad de ayudar a las personas que estén pasando por lo mismo que yo. Además, quiero que el resto de la sociedad heterosexual entienda qué significa todo eso del ‘armario’. Es un intento por ir deconstruyendo poco a poco los pilares del pensamiento ‘heteropatriarcal'».

«Los medios necesitan contar historias LGTBI»


Estudiaste Periodismo en la ULL. ¿Es posible que tu percepción periodística de la sociedad te haya impulsado a dar más voz al colectivo LGTBI? «Por supuesto. Los medios necesitan contar historias LGBTI. De hecho, mi trabajo de fin de carrera lo realicé sobre cómo se aborda la realidad del colectivo en los medios en Canarias. Ese proyecto incluía dos reportajes que conseguí publicar en La Opinión de Tenerife y en El Día. Uno trataba sobre la situación LGBTI del Archipiélago en aquel entonces, en 2016, y el otro sobre la bisexualidad, coincidiendo además con que ese año fue el año de la visibilidad bisexual en España».

¿Tienes otros proyectos literarios entre manos en estos momentos? «Me encanta estar continuamente creando y mi mente ya ha pensado las ideas para mis próximos tres libros. Sigo escribiendo y, de hecho, ya se me ha ocurrido una especie de ‘secuela’ para este libro que espero publicar durante 2019. No obstante, mi intención es seguir promocionando Diez años y el vivir en los próximos meses. Esta obra no solo se quedará en el libro, sino que irá a recitales y participaré en otros eventos. Para mediados de marzo sacaré una sorpresa relacionada con la obra que ya anunciaré por mis redes sociales».

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