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junio 03, 2019

La ULL se manifiesta ante el asesinato machista de Arinaga

Sociedad
El rector Antonio Martinón presidió la concentración. Foto: PULL

La pasada semana una mujer de 38 años, de origen colombiano y cuyo nombre de pila era Lilium, fue asesinada de un disparo que le propinó su pareja, un ingeniero y empresario de la construcción, en el domicilio de ella, en Arinaga (Gran Canaria), tras lo cual el asesino se suicidó disparándose con la misma arma. La Universidad de La Laguna ha vuelto a mostrar hoy lunes, 3 de junio, su repulsa ante este acto machista, en las puertas de todos los edificios y presidido por el rector, Antonio Martinón, en las escaleras del Edificio Central de la Institución, al que también acudió la rectora electa, Rosa Aguilar.

La pareja acababa de separarse y no constan denuncias por violencia anteriores. Según algunas fuentes, el hombre podría haber forzado la puerta para acceder a la vivienda de su expareja con la ayuda de un vecino. La hija de la víctima, de 14 años, fue quien encontró los cuerpos.

El rector lamentó tener que presidir otro acto en recuerdo de una víctima de violencia de género, cuando quedan ya escasos días para dar término a su mandato, por lo que señaló que se trata de una lacra ante la que hay que luchar día a día.

«Sumergible por dos motivos: no se hunde y puede volver a salir a flote»

Música

Una noche de fiesta se convirtió en la consolidación de un grupo de música. Así nació Sumergible con sus cuatro componentes. El batería Carlos Aguirre, Esteban Santos como bajista y los hermanos Antonio y José Rojas, guitarristas y voces principales de la banda. El objetivo final de la agrupación es alcanzar un estilo propio, escribir con la intención de ser honestos con lo que sienten en cada momento. «Ser fieles a lo que nos gusta, a lo que nos sale y no dejarnos influir demasiado por las modas, que en estos tiempos son más pasajeras que nunca», así lo resume José Rojas.

Entre ellos existen personalidades muy diferentes y reconocen que les cuesta ponerse de acuerdo con casi cualquier cosa, y lo del nombre de la banda no fue para menos. Rojas cuenta que pasaron meses y meses barajando diferentes posibilidades hasta que llegó un momento en el que se convirtió en un problema serio porque tenían grabado su primer disco y aún no sabían qué título poner en la portada.

«Así que lo de Sumergible finalmente fue acogido un poco por las urgencias y otro poco porque no desagradaba especialmente a ninguno. Es corto, recordable y tiene connotaciones familiares: alude al agua y al mar que nos rodea», apunta el guitarrista. Además, también tiene un punto de vista filosófico y profundo: algo sumergible no se hunde y puede volver a salir a flote.

«La música es demasiado grande como para dejarse limitar por barreras formales»


Una de las cosas más importante para estos chicos es que cuando alguien escucha los primeros segundos de una canción y es capaz de reconocer al grupo, entonces ha conseguido una personalidad que le diferencia del resto. «Nosotros buscamos eso y ojalá podamos conseguirlo», sostiene el artista.

Definir su estilo es difícil. Si hablamos de algunas de sus composiciones, vemos que existe una diferencia entre Vámonos, su último trabajo y Cables, una de sus canciones más escuchadas. Sin embargo, los cuatro artistas afirman que hay un hilo entre ellas que las une. Además, la banda comenta que: «Hay una especie de militancia musical que la gente asocia a su propia identidad, hasta el punto de que si te gusta una música ya no te puede gustar otra. Y a nosotros eso no nos interesa. La música es demasiado grande como para dejarse limitar por barreras formales».

«Cuando las aspiraciones cambian, también cambian las exigencias»


A pesar de no haber recibido formación académica musical, su planteamiento es la diversión, y para ello basta lo poco o mucho que sepas por ti mismo. «Cuando las aspiraciones cambian también cambian las exigencias, tanto a la hora de tocar como de componer, por eso es imprescindible seguir mejorando», afirma el vocalista.

Los componentes son conscientes que llegar al público nunca es fácil, y conseguir la unión y fidelidad con sus seguidores tampoco resulta sencillo. No obstante, lo que sí tienen claro estos chicos es que una buena canción tiene que ser una expresión honesta de la sensibilidad de quien la escribe. José Rojas puntualiza que «en eso radica la esencia de cualquier tipo de arte, en la autenticidad».

«Ahora preferimos centrarnos en la promoción de Cables, que está teniendo muy buena acogida»


Hablando de la música a nivel insular, el grupo tiene clara una idea: «El músico canario parte con la desventaja de siempre. Este negocio tiene una parte esencial de relaciones públicas, además te tiene que conocer la gente adecuada, la que programa en las radios nacionales, la de los festivales… Y toda esa gente no está aquí en Canarias».

Por otro lado, el archipiélago es un territorio cerrado en el que ni existe una verdadera escena musical, ni gente que la siga. En las islas hay muchos grupos de buen nivel pero no hay un público interesado en escuchar lo que hacen. «Aquí no tenemos cultura de pagar por ver a un grupo local, y en estas condiciones es imposible consolidar un negocio cultural», expone José Rojas.

Finalmente, el guitarrista y vocalista de la banda nos comenta que están muy orgullosos de haber grabado dos discos y crear una relación personal y profesional con el productor de Vetusta Morla, además de empezar a sonar en radios nacionales, entre otros logros. Sin embargo, ahora prefieren centrarse en la promoción de Cables, que está teniendo muy buena acogida, y esperan llevarla en breve a la península con algunos conciertos.

En la piel de una doctoranda

Ciencias
Lorena Hernández está en el cuarto año del Doctorado en Química e Ingeniería. Foto: L. Rodríguez

Lorena Hernández está en el cuarto año del Doctorado en Química e Ingeniería Química en la Universidad de La Laguna, el cual inició durante el curso 2015-2016. Su tesis se centra en la impresión 3D de materiales cerámicos con aplicaciones medioambientales y energéticas. Para iniciarse como doctoranda tuvo que cursar durante un año el Máster en Química que oferta la Institución lagunera (obligatorio para su acceso). Trabaja con sistemas y materiales cerámicos de los que ya se conoce su correcto funcionamiento, y su labor es implementar la impresión 3D.

Esta le da ciertas ventajas, como imprimir estructuras mucho más complejas y, si se consigue controlar la microestructura del material, se pueden obtener más y mejores beneficios. Trabaja para pilas de combustible de óxido sólido, fotocatalizadores para la eliminación de contaminantes en el agua y en el aire, y para la creación de combustibles solares. «Se pueden convertir gases contaminantes como CO2 en metano, y este último se puede utilizar como combustible», explica Lorena.

Para ella, el objetivo de un doctorado es investigar y divulgar los resultados y comenta que «se busca un impacto publicando en revistas científicas lo que se ha descubierto, y así conseguir que investigadores de la misma materia en el resto del mundo, te citen en sus trabajos y seas una referencia». A esto añade que cada revista tiene un prestigio distinto, y eso «es relevante en tu título profesional y en tu identidad como científico».

Organización, estructura y equipo de dirección


Hernández comenzó con Juan Carlos Ruiz Morales como director y tutor. Posteriormente, incluyó a Jesús Canales Vázquez, de la Universidad de Castilla La Mancha y del Instituto de Energías Renovables de Albacete como codirector. A finales de agosto del segundo año, falleció su director y tutor y su tesis tuvo que reestructurarse en cuanto al equipo de dirección. Entonces, le entró Albert Tarancón, un profesor de Barcelona, amigo de Juan Carlos Ruiz. Pero su tutor debía ser obligatoriamente de la ULL, por lo que asumió el cargo Pedro Esparza Ferrera.

Entre los tres llevan los diferentes capítulos de su tesis, ya que todos tienen un currículum similar al de Juan Carlos Ruiz, y así no tenía que modificar su plan de investigación y poder seguir adelante con la tesis y con el trabajo ya realizado.

La dificultad para ser financiado


Para la financiación existen becas o contratos predoctorales. Las ayudas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España (MEC) son dos: la Formación de Personal Investigador (FPI), que se entrega al equipo de investigación y al doctorando por méritos; y la segunda es la Formación del Profesorado Universitario (FPU). La última «es prácticamente inaccesible de alcanzar, pues la consiguen estudiantes con nota media de 9 en el Grado», lamenta Hernández.

Otras subvenciones son otorgadas por la Agencia Canaria de Investigación Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) del Gobierno de Canarias. Se entregan seis becas por rama: Ciencias Puras, Ciencias de la Salud, Humanidades, Ciencias Sociales y Bellas Artes. «Para solicitar acceder a ellas se te exige una cantidad de documentación extrema, hay mucha burocracia y acaban no concediéndotela», cuenta.

Lorena Hernández lleva tres años quedando en puestos de reserva y sufriendo la normativa de la convocatoria, pues si las personas a las que se les ha concedido la beca la han aceptado y la rechazan después de tres meses, ese dinero no se reembolsa. Es decir, esa subvención se redirige a la administración y no pasa a los suplentes de la lista de espera.

Por otro lado, el Cabildo de Tenerife concede ayudas de variables fijas similares al MEC para másteres y doctorados. Lorena ha sido beneficiada por estas. Además, la ULL suele proporcionar contratos predoctorales si los grupos de investigación tienen dinero de proyectos.

Salir al extranjero a investigar


La investigadora de la ULL está optando al título Doctorado con Mención Internacional, que consiste en estacionarse entre tres y seis meses en el extranjero e investigar fuera. En 2017 pasó dos meses en Escocia y en este último año se fue tres meses a Dinamarca. Pertenece al proyecto Horizonte 2020 que es el mayor programa de investigación e innovación en la Unión Europea. Relata que irse fuera no es fácil y que todo depende de la persona: «A mí me gusta viajar, pero me gusta hacerlo por placer, no por trabajo». Dentro del grupo de investigación colabora con gente de Dinamarca, Inglaterra, Barcelona, Países Bajos y Francia. Cada institución tiene ciertas tareas en el proyecto, y ella puede incluirlas en su tesis.

El proceso de adaptación también es difícil y lleva mucho tiempo. No obstante, afirma que «he tenido la suerte de trabajar con grupos y supervisores muy buenos. En Escocia trabajé con John Irvine, en la Universidad de Saint Andrews, y en Dinamarca me supervisó Vincenzo Expósito en el campus de Rizo, en la Universidad Técnica de Dinamarca«.

Para Hernández fue difícil, pues «es un sacrificio. Tienes que dejar todo atrás. Tener un mal día estando cerca de los tuyos se lleva mucho mejor que estando a miles de kilómetros. Estás totalmente sola. Hay que ser muy fuerte mentalmente y, aun siéndolo, puedes hundirte anímica y emocionalmente». Y añade que «un canario necesita ver el mar para sentirse en casa. Tanto Escocia como Dinamarca lo tienen y eso me calmaba».

La vida del investigador


«Si te quieres dedicar a la investigación, vas a tener que sacrificar muchísimas cosas, y lo primero que deberás sacrificar es tu vida personal. Ser investigador es muy egoísta», asevera. La doctoranda se ha planteado dejarlo muchas veces. Cuenta que cada vez que se va fuera, su mente está constantemente pensándolo. Y que tanto aquí como en el extranjero, las lágrimas se le salen solas en el laboratorio. La investigación parte de cero, y muchas cosas no salen adelante y se debe aceptar.

Pero no todo es negro, el doctorado también tiene sus ventajas, como la socialización y hacer contactos. Además, la madurez crece a pasos agigantados, ya que sales de tu zona de confort. «Te hace crecer a nivel personal. Me considero afortunada de haber podido salir fuera tantas veces, sobre todo gracias a haber sido becada, aspecto que no muchos pueden decir», concluye.

Jesús Elías: «Hemos nacido para darle voz a los estudiantes de la ULL»

ULL
Jesús Elías se unió al grupo claustral para "empezar a cambiar las cosas". Foto: Z. Daswani

Jesús Elías Nuñez es estudiante de la carrera de Derecho y además es miembro oficial de GEULL, el Grupo de Estudiantes de la Universidad de La Laguna, creado el año pasado durante el curso 2017-2018. Se enfrentaron en las elecciones de diciembre a otros cinco candidatos que se postulaban para el Claustro Estudiantil. Este grupo claustral surgió como una iniciativa que intenta solventar los verdaderos problemas del alumnado. La necesidad de un proyecto así nace de la demanda de los estudiantes. «Los matriculados quieren poder contar con un grupo que les escuche y trate de hacer lo mejor por ellos», señala el miembro de la asociación.

Jesús Elías decidió unirse a este proyecto durante la creación del grupo, para empezar así a cambiar las cosas desde los inicios del proyecto. La principal razón era que quería trabajar para hacer que la Universidad de La Laguna se convierta en una de las mejores de todo el territorio español. «Vamos a luchar por ello, hay mucho potencial solo hay que saber aprovecharlo», asegura.

Los principales objetivos en los que se centran son diez. Entre ellos se encuentran: la creación del consejo de estudiantes, la calidad educativa, el kit del nuevo… Recalca que están todos expuestos en el plan electoral para cualquier consulta que el alumnado necesite hacer. «Creo que es fundamental que tengan a su disposición toda la información acerca de nuestro grupo, ya que es el único que les da voz de forma directa», comenta.

«El kit del nuevo es una herramienta primordial para los nuevos estudiantes»


El claustral señala que la propuesta de introducir el kit del nuevo es algo completamente necesario. Busca dar información a aquellos estudiantes que vayan a entrar por primera vez en la ULL. Así, subraya que «se les explicaría qué son las convocatorias, sus derechos, sus deberes, cómo acceder a becas… sería una herramienta para evitar el desconocimiento». Por otra parte, cree que la calidad educativa es algo esencial para crecer como Institución. Por ello es una de las diez propuestas principales en las que se centran.

«No hay nadie mejor que los estudiantes para saber qué necesita la ULL»


Destaca también que cree que es vital que el alumnado forme parte de este proceso. «Quién mejor que nosotros mismos para saber qué necesita nuestra Universidad», dice el claustral. Además, anima a todos los que quieran a adentrarse en el proyecto: «Puede entrar cualquier persona que esté dispuesto a trabajar por el progreso de la ULL».

Jesús Elías destaca que entre los problemas más frecuentes que se demanda en su colectivo se encuentran: las malas condiciones de las facultades, las goteras, los horarios, el calendario académico… «Son de diversos ámbitos y varían dependiendo de la carrera, pero las instalaciones son protagonistas de la mayoría de las quejas», afirma.

 

El segundo que lo cambia todo

Opinión
Koeman marcando el gol en la primera Champions del F.C.Barcelona. Foto: Pull

Lo que voy a decir no es una sorpresa para quienes hayan pasado algún que otro año en un terreno de juego, quizás si para aquellos que solo desprestigian nuestro adorado deporte: todo el fútbol está en un centímetro, en el segundo que va desde que imaginas hasta que ejecutas. Todo sucede en ese segundo. Un segundo que puede cambiar la historia para siempre. Una idea. Una decisión. Una ejecución. El éxito o el fracaso. La gloria eterna o el ostracismo absoluto.

Lo bonito de este deporte es que los grandes momentos parecen estar escritos por el mejor guionista de cine. El 20 de Mayo del 92 el F.C Barcelona presentó su obra más emblemática, la que le otorga sentido a todo. Lo que les decía… Wembley, el estadio más importante de Europa, un equipo hasta entonces con alma de perdedor, un partido atípico, un rival que cualquier otro día te hubiera matado y hoy te perdona, Gianluca Vialli, una prórroga, una falta, una toma de decisión, un golpeo fuerte cuando las piernas flaquean, un balón que se cuela, un gol, una historia que cambia de rumbo, la gloria… un hombre: Johan Cruyff.

Todo gran equipo tienen un gran protagonista y el Barça como equipo ganador encuentra su piedra filosofal en el As volador. El hombre que trajo la pócima del éxito, quien puso la semilla de la que luego brotaron Xavi, Iniesta, Messi… dicen por ahí que todos los títulos del Barça son hijos de Cruyff. Los jugadores también. Llegó, unió a canteranos con jugadores vascos y marcó las diferencias con la magia, la electricidad y la inteligencia: Laudrup, Stoichkov y Koeman. Lo cambió todo. Desde Cruyff, nadie gana más que el Barça.

Toda gran historia tiene un momento clave antes de la gloria eterna. El 6 de Noviembre de 1991 es ‘el día’ de este equipo. Después de haber ganado 2-0 en el Camp Nou, el conjunto culé llegaba al infierno de Kaiserslautern dispuesto a superar los octavos de final. Contaban en Informe Robinson los protagonistas que ese día pudo acabar la era Cruyff… los culés se vieron superados en todo momento y, en el minuto 76, los alemanes culminaban la remontada. Anotaban el 3-0 y todo se acababa. La eliminatoria y el mandato de Cruyff. El equipo estaba superado, sin ideas… hasta que apareció Baquero. Minuto 86, una falta en mediocampo a Nadal, y un cabezazo que cambió la historia para siempre. Decía Guardiola que ese día ‘les ganamos como ganaban siempre ellos’. Esas victorias que cambian tendencias. Ese momento es el segundo que lo cambia todo.

Las emociones, un elemento indispensable en los colegios

Ciencias Sociales y Jurídicas
María Jesús Cuéllar, docente en Educación Primaria. Foto: Dácil P.

En 1983, el psicólogo estadounidense Howard Gardner definió la inteligencia tal y como la conocemos hoy en día. Según él, cada individuo cuenta con hasta ocho tipos de intelecto distintos. Estas capacidades van desde el dominio del lenguaje y la comunicación con los demás hasta la facultad para comprender y controlar nuestros propios pensamientos. Reciben el nombre de inteligencias múltiples y, aunque no las conozcamos, todos contamos con ellas y las utilizamos día a día.

El Grupo de Investigación de la ULL Emoción, movimiento y cuerpo (EMOC) se dedica al estudio de los aspectos metodológicos aplicados a las ciencias del desplazamiento para el desarrollo de cuatro de las ramas del entendimiento que menos se experimentan en las aulas: la corporal, musical, inter e intrapersonal.

Se trata de una formación interdisciplinar integrada por varios profesionales de distintas secciones del conocimiento. María Jesús Cuéllar Moreno, docente en Educación Primaria y coordinadora del conjunto, busca investigar sobre la práctica real de estas disciplinas en los colegios.

Trabajar con los estudiantes desde la afectividad y el contacto


Una de sus funciones principales es observar el efecto que produce el razonamiento múltiple y las emociones en los niños y, así, cambiar las programaciones para llegar más a ellos y que las clases sean más dinámicas. Las investigaciones del grupo son el producto de una realidad llevada a cabo con métodos como la investigación mixta o el procesamiento psicológico de los alumnos.

Algunas de las especialidades que EMOC estudia se imparten en los centros a través de la Educación Física. «Es cierto que esta asignatura tiene una rama deportiva muy fuerte y muchos profesores tienen miedo en añadir la música y la danza a sus proyectos. Sin embargo, en los últimos veinte años ha crecido muchísimo», afirma.

Pero está claro que las emociones se pueden impartir en todas las ciencias no solo en las físicas. En este ámbito, Canarias es pionera a nivel estatal en contar con una materia de Educación Emocional y para la Creatividad. Está incluida como área en el currículo de Primaria y  tiene como objetivo validar el papel que desempeñan los aspectos sensitivos y creativos en relación con los contenidos curriculares como proceso y parte de la enseñanza integral de la persona.

«El movimiento y la música han estado muy al margen»


La expresión corporal y la armonía hacen que los más pequeños sientan y disfruten aprendiendo. No solo es importante que un niño sepa sumar o utilizar bien los verbos. Según comenta Cuéllar, también hay que «educarlos a través de la afectividad y el contacto, enseñarlos a querer y a reírse». En los centros educativos se trabajan cada vez más la instrucción emocional. Muchas escuelas están desarrollando vertientes de innovación para que los alumnos salgan con las mismas competencias en todos los temarios.

No obstante, aunque se traten cada vez más estos temas, la directora apunta: «Queda mucho por hacer porque el movimiento y la música son unos estudios que han estado muy al margen».

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