Daily archive

mayo 23, 2019

«Trabajo para que la universidad sea accesible para quien quiera estudiar»

ULL
Moisés Rodríguez, miembro del Consejo Social de la ULL y estudiante de Farmacia. Foto: Tamara Alonso

Moisés Rodríguez de Armas es representante del alumnado en el Consejo Social, un órgano universitario del que muchos alumnos desconocen su existencia y desde donde el estudiante manifiesta trabajar para que la universidad «siga siendo pública y accesible para toda aquella persona que quiera matricularse». Rodríguez de Armas explica que se trata de un organismo que engloba la representación de la sociedad y la ULL para asegurar que haya conexión directa entre la actividad universitaria y las necesidades de la sociedad canaria a todos los niveles ya sea laboral, cultural, económico o científico.

El Consejo Social tiene competencias en materia de planificación, programación y promoción de los servicios prestados por la Universidad, supervisión de su actividad económica y de su gestión y de interacción con los agentes sociales y económicos.

Actualmente está compuesto por 28 consejeros y consejeras, de los cuales 22 representan a entidades importantes de la sociedad, como el Parlamento de Canarias, el Gobierno de Canarias, los cabildos, sindicatos de trabajadores, empresas, colegios profesionales, etc. «Seis somos representantes de la universidad: el rector, la secretaria general, la gerente, la vicerrectora de docencia, un representante del  Personal de Administración y Servicios (PAS) y en estos momentos estoy yo en calidad de representante del estudiantado de la ULL», manifiesta Rodríguez de Armas.

En relación a las cuestiones positivas que este órgano reporta al resto de alumnado, el representante estudiantil considera que no se trata de un servicio del que se obtenga algún beneficio. Realmente, apunta, lo que se hace, junto con el Consejo de Gobierno de la ULL que es donde se elaboran las normas internas del funcionamiento de la Universidad, es aprobar normas que rigen el sistema de la institución.

El Consejo Social, trascendental para cuestiones que afectan al alumnado


«En el Consejo Social se terminan de revisar y aprobar tanto los presupuestos de la ULL como sus cuentas; las normas de progreso y permanencia, que es algo que nos toca de lleno y sólo para el estudiantado», remarca Rodríguez de Armas, que afirma que también se revisan y se aprueban o rechazan los títulos que se quieren impartir en la ULL, tanto de grado, como másteres y doctorados oficiales o propios. «De modo que, en realidad, todo lo que concierne al estudiantado se trata en este consejo», reflexiona.

Añade que, como representante del alumnado, vela por que las normas que se aprueben respeten siempre los derechos del estudiantado. También intenta aportar el punto de vista general del sector al que representa. «Participo en el pleno y en las comisiones en las que se lleva a cabo la revisión y aprobación de las normas y también llevo al consejo aquellos problemas o incertidumbres que vemos que afectan al estudiantado o a la universidad en general», detalla.

«Hacía falta que se nos escuchara en el claustro»


Moisés Rodríguez de Armas afirma que nunca tuvo en mente presentarse para este consejo porque, de hecho, durante unos años «ni sabía que existía». Relata que cuando entró en la carrera, en la clase hubo un problema con un profesor y, mediante la delegación de estudiantes se pudo arreglar, así que decidió meterse en la delegación. Una vez allí, señala el alumno, con el objetivo y la motivación de ver que, «aunque no siempre», llevando argumentos de peso podían ser escuchados.

De esta forma, Rodríguez de Armas se fue «metiendo en más cosas» como la Junta de Facultad, de Sección o diversas comisiones y llegó un punto en el que vio que según para qué problemas, hacía falta que se nos escuchara en el claustro. Tras presentarse a ese órgano, hizo campaña para entrar en el Consejo de Gobierno, donde junto con diez compañeros conforma un órgano de 53 miembros. «Y de esos diez que éramos, se decidió que me presentara yo para el Consejo Social. Y es que, para ser representante de estudiantes en ese Consejo, hay que ser consejero de gobierno de la ULL», destaca.

El alumno asegura que, pese a que por norma sólo puede haber un representante de estudiantes en el Consejo Social, cuenta con todas las personas a las que representa. «Siempre que se van a tratar temas de calado en el estudiantado hablo y pido opinión, al menos, a los consejeros de gobierno, así como a los grupos del claustro», recalca.

Complicaciones para compaginar todo


Moisés Rodríguez de Armas resalta que es complicado compaginarlo todo, porque también es representante claustral y presidente de la Delegación de Estudiantes de Farmacia. Además, agrega, cada consejo tiene sus comisiones y muchas reuniones, y varias veces ha tenido que faltar a clases o incluso a exámenes para poder asistir a reuniones.

«Porque en lo que se refiere a estudios, con el sistema que tenemos del grado no hay tiempo casi para nada. Cuando no estás en clase, tienes que hacer trabajos, cuando no, asistir a unos seminarios, exposiciones, prácticas… y aparte en mi caso, que también trabajo, pues se dificulta bastante», cuenta Rodríguez de Armas, que asegura que no puede negar que es una presión «notable» que, aún así, siente que «vale la pena» porque le gusta mucho lo que hace.

Mayor capacidad para ayudar a los alumnos


Desde que entró en la universidad asegura que ha visto muchos problemas del alumnado, no sólo a nivel académico, sino como personas porque, al fin y al cabo, es en la universidad donde se está la mayor parte del día. «Pienso que ayudándonos, aunque sea en lo más mínimo, con cualquier cosa, ese peso que cada uno lleva consigo se alivia mucho», relata.

«De toda la vida he sido el típico chico al que decían que de tan bueno era tonto, pero al llegar a casa mi madre me respondía que no se es tonto por luchar por lo que quieres, si estás convencido de que puedes», indica el representante estudiantil, que apostilla que «siempre» se ha preocupado por los demás y «afortunadamente» en el cargo que desempeña tiene mayor capacidad para hacerlo.

Remarca que cuando sus compañeros veían que se hacía algo mal en clase, aunque fueran asignaturas en las que no estaba, o algo que le afectaba a una sola persona, intentaba solucionar el problema desde la delegación. «Intento ayudar a todo el que puedo. Es algo que me llena y, sinceramente por cursi que suene, me hace feliz», subraya Rodríguez de Armas.

Valorar y escuchar la voz del alumnado, sus aspiraciones


La mayor preocupación de Moisés Rodríguez de Armas es ayudar a toda la gente que pueda y que se valore y se escuche la voz del alumnado. Además, también apunta la necesidad de que se adapten bien las normas a la realidad que vive el alumnado, como a su juicio ocurre con las de permanencia en la docencia mal impartida o los títulos propios que pueden ser oficiales.

Por parte personal, asegura que aprende mucho sobre la Universidad, cómo se gestionan las cosas desde dentro o los servicios que puede ofrecer a la comunidad universitaria.  «Aportar todo lo que pueda para ir mejorando las cosas no sólo para el estudiantado sino para el resto de personas implicadas en la ULL es principalmente mi objetivo», dice Rodríguez de Armas, que añade que también se esfuerza por mejorar cuantos más asuntos posibles para toda la comunidad universitaria y, por consiguiente, para el resto de la sociedad, «pues son por quienes estamos aquí y para quienes trabajaremos el día de mañana», concluye el estudiante.

Constituida la comisión mixta de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo

ULL
José Luis González, Gabriel Santos, José Díaz-Flores, Francisco Javier García, Gonzalo Brito y José Alberto Martínez. Foto: PULL

El Vicerrectorado de Relaciones con la Sociedad acogió hoy jueves, 23 de mayo, la primera reunión de la comisión mixta de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias enmarcada en el convenio de cooperación entre el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) y la Universidad de La Laguna. La comisión está integrada por Francisco Javier García, vicerrector de Relaciones con la Sociedad; José Alberto Martínez, director de Secretario de Patrocinio y Mecenazgo; José Díaz-Flores, director del ICAA, y su jefe de Servicio de Fomento y Promoción, José Luis González.

Entre otros asuntos, se abordó el nombramiento de Gonzalo Brito Millares como director de la Cátedra. Brito Millares es profesor asociado del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología Farmacéutica y director del Aula Cultural de Enoturismo y Turismo Gastronómico de la Universidad de La Laguna.

Dada la dimensión y complejidad del plan de trabajo aprobado hoy con el objetivo de ejecutarse durante el segundo semestre de este año, el profesor asume la dirección de la Cátedra apoyándose en un Consejo de Dirección integrado por Gabriel Santos, Zebina Hernández y María Fonte, a los que se une el representante del Instituto, José Luis González.

Formación y consultoría, sensibilización y creación de opinión


El citado plan de trabajo comprende tres ejes de actuación: estructura técnica e investigación, formación y consultoría, sensibilización y creación de opinión. Formación será una de las piezas claves para visualizar y exportar la transferencia de conocimiento de la Universidad de La Laguna en el binomio sector primario y actividad enoturística, con más de una decena de acciones formativas, que se complementarán con eventos ya consolidados, como la cuarta edición del Encuentro de Agroenturismo de Canarias.

Esta Cátedra, como ha realizado el Aula Cultural de Enoturismo y Turismo Gastronómico hasta la fecha, representará a la Universidad de La Laguna y participará de manera activa en la mesa técnica del proyecto Crecer Juntos, junto a otros agentes económicos y sociales del Archipiélago, en la línea de divulgación del producto local y generar sinergias entre los diferentes sectores productivos de las Islas.

Ventura Martín: «Con mi arte intento dar voz a diferentes realidades»

Sociedad
El creador de 'No eres guiri' vistiendo la camiseta que diseñó inspirándose en La Zowi. Foto: J. González

Ventura Martín estudia Diseño Gráfico en la Universidad de La Laguna. Combina su formación académica con la fotografía y la ilustración, sectores que lleva explorando gran parte de su vida. Autodidacta y amante de las letras, creó su marca personal bajo el nombre No eres guiri. Lanzó al mercado el pasado octubre una serie de camisetas que diseñó durante el verano. Según él, a través de su arte pretende dar visibilidad a «personas no normativas dentro de la sociedad actual».

¿Cómo describirías esta primera colección? ¿Sigue un hilo conector? «Me inspiré en artistas del género trap en español y elegí a tres de los iconos femeninos más representativos con diferentes estilos dentro de esa corriente musical: Mueveloreina, La Zowi y Nathy Peluso. Busqué un procedimiento que me representase a través de las ilustraciones y fue como una primera toma de contacto con el mundo de hacer camisetas, sector bastante complejo. El diseño que hice sobre La Zowi hace referencia a una de sus canciones, Obra de Arte, donde ella dice que «es La Mona Lisa» de Leonardo Da Vinci, por lo que la dibujé como La Gioconda dándole mi toque personal».

¿Cómo surgió la idea? «El hecho de entrar en una tienda de ropa y ver cincuenta modelos de camisetas prácticamente iguales, que posteriormente serían comprados por muchas personas haciéndolas vestir casi igual, siempre me ha hecho sentir incómodo. La industria genera productos para el individuo, pero este no puede desarrollar su propia creatividad del todo. Para mi es una acción artística. Cuando estaba en el instituto hacía mis propias camisetas tie-dye, me encantaba tener algo con un diseño único y que solo yo lo llevase puesto. Aunque ahora, meses después de haber lanzado esa primera colección, ya no lo veo factible. Me he dado cuenta de que poner ropa a la venta conlleva la explotación de segundas y terceras personas, ya que se tienen que fabricar los materiales y las telas. Me gustaría encontrar la forma de producir las prendas por mi cuenta al 100 %».

¿De dónde sacas la inspiración? «Tengo como referente un estilo de contorno, donde trabajo mucho la línea y aplico colores a ciertas partes, basándome más en el ámbito del diseño y de cómo componer la tipografía. Las tres camisetas tienen diferentes ejercicios de composición de la letra junto con la ilustración».

Las ilustraciones con las que alimentas a tus seguidores de Instagram, lugar que también sirve como escaparate para ti, ¿reflejan pensamientos tuyos o simplemente son dibujos? «Las ilustraciones que hago de acuarelas son un trabajo con bastante inspiración simbólica detrás y que proyectan parte de mi mundo interno. En cambio, con los diseños de las camisetas pretendía acercarme al mundo popular, buscando algo atrayente donde las personas jóvenes se pudieran identificar con esas artistas musicales, tan populares hoy en día en nuestro país. Las láminas se componen de personajes impersonales con un toque más fantasioso y místico que salen de mi cabeza y que simplemente proyecto sobre el papel».

Ilustración titulada ‘Mera ilusión’. Foto: Ventura Martín

«La gente paga para que su arte se promocione constantemente en las redes y eso a emprendedores libres como yo nos limita»


¿Instagram es un buen lugar para vender arte y darse a conocer? «Antes era más fácil que tu arte llegase a un público amplio dentro de la plataforma. El problema es que ahora la gente paga para que su material se promocione constantemente en las redes y eso a emprendedores libres como yo nos limita, ya que la visibilidad que podríamos conseguir se ve reducida. Las publicaciones que se promocionan irrumpen todo el tiempo en los stories y en tu timeline, por lo que las posibilidades de que el contenido que tú haces llegue a viralizarse son escasas».

¿Cómo intentas remediar esta situación? «La promoción en las redes ha cambiado en los últimos años y tiene otro aspecto más parecido al del mundo físico. Vivimos invadidos de marcas y publicidad y esto se ha extrapolado a Internet. Puedes tener mucha fe en lo que haces, pero siempre tendrás esa limitación. Yo prefiero no pensar en todo esto y centrarme en hacer las cosas intentando que queden lo mejor posible, perfeccionando la técnica y siendo fiel a mi estilo único y personal. Busco siempre la autenticidad antes de plantearme pagar para alcanzar una mayor proyección, al igual que un mayor número de seguidores o consumidores».

¿Un diseñador como tú, o un artista en general, necesita renovarse? «Sí. Ya todo está prácticamente inventado, ahora lo que hacemos es modificar como queremos las cosas, uniendo diferentes corrientes para crear nuevos estilos. Yo voy buscando una visión estática, experimentando desde el ámbito de mi percepción, voy haciendo variaciones dentro de lo que me gusta o de lo que creo que es estético».

Figuras de toque fantástico están muy presentes en tus ilustraciones, ¿a qué se debe? «Me interesa el arte que antiguamente era sacro. El ser humano expresaba su visión del mundo desde un punto de vista más espiritual o mediante la fe. No me atrae mucho un mundo tan científico y antropológico. Busco que mis ilustraciones sean una ventana a otra realidad en la que exista un culto a la forma y al cuerpo, pero sobre todo que se dé valor a símbolos alquímicos o astrológicos, ya que ahora se dejan de lado porque se cree que ya no lo tienen».

En muchas ocasiones, las frases que acompañan a tus publicaciones en Instagram tienen un toque filosófico. ¿Por qué? «Eso depende del tipo de publicación. Creo que todos los que utilizamos las redes, en cierto modo, pretendemos proyectar una imagen de lo que nos gustaría ser más de lo que realmente somos. Por ejemplo, antes buscaba en una canción o en un poema una frase que reflejase tal cual lo que yo quería mostrar. En cambio, ahora indago en frases o reflexiones que puedan tener una doble lectura y que me sirvan para explicar una obra que he hecho. Siempre intento darle una verbalización a todo el trabajo artístico que hago».

¿Alguna de tus influencias, o artistas que te inspiren, destaca por encima de las otras? «No quiero alcanzar el estilo de nadie, pero sí es cierto que los artistas que sigo y consulto asiduamente tienen un procedimiento artístico muy marcado. Pretendo llegar a ese punto. Me gustan mucho Taylor Benson y Audrey Kawasaki».

Reivindicando una relación amorosa entre dos mujeres. Foto: V. M.

«Intento dar voz a otras realidades, como un hombre que se maquilla o dos mujeres que se quieren»


Compaginas tus estudios de Diseño Gráfico con la fotografía. ¿Consideras que tus fotos son reivindicativas? «La fotografía para mi es muy importante. Cuando estaba en el instituto vi que era una herramienta artística que me atraía bastante. El ámbito en el que me muevo, al igual que la gente con la que trato, suelen ser personas que no están normalizadas en la sociedad por su condición sexual, racial, por su físico… Me gusta que todas estén representadas dentro de mi arte y no seguir siempre un mismo canon de individuo normativo. Intento dar voz a otras realidades, como un hombre que se maquilla o dos mujeres que se quieren. Y también a movimientos como el punk y el hippie».

¿Por qué el nombre de No eres guiri? «No eres guiri es un proyecto personal de marca. El nombre surge como una forma para reírme de mi mismo, ya que anteriormente en mis perfiles de redes sociales me hacía llamar con un nombre extranjero. Por otra parte, «guiri» siempre se ha usado en las Islas para denominar al forastero turista. Es un término al que yo le quiero dar una segunda lectura, abarcando cualquier tipo de nacionalidad. Creo que no hay frontera de cultura, sino que todos somos iguales. No eres guiri es la aceptación de todo el mundo».

¿Tienes proyectos futuros? «Por ahora lo que tengo planeado es indagar en nuevos sectores de trabajo dentro del diseño, como extrapolarlos a papel e intentar expresar mi imaginario rodeado siempre de simbología y palabras en pancartas, cartelería, posters… También me gustaría realizar trabajos relacionados con el packaging o la artesanía, objetos que puedan utilizarse en la vida cotidiana. Gracias al proyecto de las camisetas fui consciente de que hay que tener paciencia y ser perseverante en todo lo que hagas. Tenemos que buscar apoyo en nuestro círculo de amigos más cercano, al igual que en nuestra familia».

El Coro Polifónico de la ULL traslada al público más allá de la partitura

Música
El Coro Polifónico de la Universidad de ULL originado por la petición de un grupo de estudiantes con una enorme inquietud por la música coral. Foto: Johanna B.G.

La Universidad de La Laguna (ULL) consta de cuatro coros universitarios, cada uno tiene diferentes características. Esta ampara el Coro Polifónico de la ULL (CPU) y forma parte de su nombre. Julio Chinea es el actual director del conjunto. Inició sus estudios artísticos en el Conservatorio Superior de Música a los siete años y desde entonces, participa en las corales más importantes de la Isla. Ser el dirigente de este grupo supone un reto para su carrera musical, pues contribuye a su aprendizaje: «Yo aporto todos mis conocimientos  y ellos proporcionan su buena energía y su excelente predisposición a aprender y a mejorar día a día», señala Chinea.

Se fundó en 1983 por Carmen Cruz, a petición de varios estudiantes con una enorme inquietud por la música coral. Es símbolo de una actividad universitaria capaz de traspasar las paredes de sus aulas. Su significativo palmarés de éxitos en concursos, tanto nacionales como internacionales, y su versatilidad interpretativa son fruto del trabajo persistente de sus componentes.

Destaca en el repertorio sinfónico-coral. A lo largo del año tienen una media de treinta audiciones. Según Andrés Estévez, el presidente, todos los conciertos o intervenciones son igual de importantes para ello. Aunque, cabe destacar sus actuaciones junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), su participación en concursos y conciertos benéficos. Está en constante evolución, de ahí el secreto de tener una trayectoria tan larga. Esto se consigue «haciendo que formar parte de ello sea motivador, disfrutar del tiempo compartido y formando amigos, una mezcla atractiva que entusiasma a todo el mundo», enuncia Estévez.

El CPU está formado por 24 intérpretes de diferentes nacionalidades, canarios, venezolanos y cubanos, entre otros. Todos son cantantes amateurs. Para ser parte del grupo hace falta una serie de cualidades, responsabilidad, constancia, tener oído,  conocimientos musicales y algo de voz . Chinea explica que cualquiera que reúna los requisitos requeridos puede cantar, ya que la prueba consiste en una audición privada con el director.

Sentir los maravillosos efectos de la música


Esta agrupación es muy responsable, se toma este hobby como algo muy serio. Una de las soprano, María del Carmen Álvarez realza que trabajan constantemente para que cada concierto salga según lo previsto, además de añadir que los coros canarios gustan en otros países. A lo largo de la vida consiguen multitud de galardones en concursos de reconocido prestigio, «nunca un premio fue más valioso que otro», manifiesta el tenor Jorge Padrón. Entre los reconocimientos obtenidos sobresalen el 2º Premio Modalidad de Polifonía y Diploma de plata de Folclore, el 2º Premio y Galardón de Oro, Primer Premio Nacional Ciudad de Torrevieja, entre otros muchos.

Por otro lado, poseen varias grabaciones con la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Además ha participado en la banda sonora de La Puerta del tiempo, película de animación que estuvo nominada a los Goya. El presidente expone que la idea de crear discos surge de la intención de plasmar su producto para poder acordarse en un futuro. Pretenden transmitir el valor de la labor en común, pues esto hace que trabajen valores como la lealtad, confianza y amistad. «Queremos transmitir emociones, conectar con la gente, tratar de que no queden indiferentes y vivan y sientan los fantásticos frutos que tiene la música», responde la soprano Patricia Guimerá para explicar el fin del coro.

El futuro lo ven muy cercano, pues lo preparan cada día mejorando sus piezas y afinando cada nota. Sin embargo, Estévez comenta que, pese a que en Tenerife haya una gran pluralidad en cuanto a movimiento coral, no hay ayudas para todos, por lo que varios de los conjuntos vocales se autofinancian e incluso llegan a pagar una cuota mensual. «Es muy difícil mantener un trabajo de calidad con apenas recursos». No obstante, este año está siendo muy movido para el grupo, puesto quea la lista de proyectos se suman tres muy célebres, el Festival de Música Contemporánea de Tenerife, Carmina Burana y Fimucité.

Todos los integrantes coinciden en que formar parte de esta experiencia les ayuda a trabajar en equipo retomando el estudio de la cultura musical y logran ser felices realizando algo que de forma voluntaria les encanta. Guimerá ultima invitando al público a un ensayo para que estos puedan ver cómo funcionan y concluyan que disfrutan lo que hacen.

 

Apaga el móvil o él te apagará a ti

Opinión
El 'phubbing' se consolida como una práctica cada vez más extendida. Foto: PULL

Me apuesto lo que sea a que nada más despertar lo primero que consultas es el teléfono móvil. Ya sea para frenar la molesta melodía de la alarma, para echarle un vistazo rápido a las novedades que nos ofrece Twitter o para dejar caer algún like por Instagram como quien no quiere la cosa. En resumidas cuentas, cualquier excusa es buena para posar nuestro dedo en esa tentadora pantalla que parece iluminar nuestra alma con tan solo encenderse.

Lo realmente preocupante de este asunto no es cómo empleamos las tecnologías y sus incontables usos (porque tiene muchos), sino cómo somos capaces de frecuentar una herramienta tan potente como la tecnología sin habernos vuelto expertos en una buena gestión de la misma. Cometemos el gran error de considerarnos especialistas en la materia, no obstante, la mayoría solo somos capaces de manejar las nociones más básicas de este sistema tan extremadamente complejo y volátil.

¿Por qué hemos dejado de prestar atención a lo que tenemos en frente? Parece que hasta que no nos meten el susto en el cuerpo no aprendemos. Es importante comprender que la tecnología no es mala por sí misma, sin embargo, no podemos decir lo mismo sobre el poder infinito que le estamos confiando. Para darnos cuenta podemos remontarnos a la aparición de los periódicos, la radio y la televisión. Estos medios surgieron como una novedad, pero como todo, con el paso del tiempo se fueron tipificando. Esto repercutió en una notable reducción de sus precios iniciales, convirtiéndolos así en objetos mucho más asequibles y comerciales. Fue a partir de ese instante cuando la familia pasó de escuchar la radio unida en el salón a comprar una televisión para cada habitación de la casa. Así surgieron los primeros efectos de la tecnología que dejaban entrever cómo la dinámica entre las personas y su entorno se iba alterando, perpetuándose paulatinamente al aislamiento por propia voluntad.

Una alteración inadvertida


Ahora no solo hay televisiones, existen otros instrumentos como las tablets, plays o los smartphones que colaboran en el distanciamiento con los más cercanos para fomentar la comunicación con personas más lejanas a través de Internet. Es sencillo, nos hemos convertido en seres conectados a las pantallas y tenemos que aceptarlo. Evidencia de ello son los nuevos términos que emergen con la intención de describir nuestras nuevas actitudes mediante el lenguaje. El neologismo phubbing, formado a partir de las palabras phone (teléfono) y snubbing (repulsar), hace referencia al acto de ignorar a las personas que se encuentran presentes por prestar más atención a un aparato electrónico. Preocupante lo mires por donde lo mires.

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Kent en Ohio apunta que los individuos capaces de ignorar su teléfono son más felices y padecen un menor grado de ansiedad con respecto a las que se encuentran constantemente conectadas. Tiene su lógica, socializamos todo nuestro contenido y pasamos a ser dependientes emocional y socialmente de las redes, llegando incluso a supeditar nuestra felicidad y autoestima en torno al número de me gustas que conseguimos tras postear una de nuestras instantáneas.

Las tecnologías están apagando nuestra luz y nuestra creatividad. Sal a la calle sin miedo a quedarte sin batería, vive un concierto, conversa con las personas que tienes a tu lado, disfruta de los momentos que te regala la vida y que ahora, por culpa de una pantalla, te estás perdiendo. Coge aliento. Respira. Todo lo que tienes que ver está justo al frente de tus ojos.

Ir a Top