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abril 17, 2019

«La Psicomotricidad Relacional es esencial en el desarrollo infantil»

Ciencias Sociales y Jurídicas
Josefa Sánchez,trabaja en las necesidades de los niños con o sin discapacidad. Foto: L. Rodríguez

Josefa Sánchez Rodríguez es profesora titular del Área de Didáctica y Organización Escolar, perteneciente al Departamento de Didáctica e Investigación Educativa de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna. Además, es docente en Psicomotricidad y en Educación Especial, así como en los prácticums de los títulos de Psicopedagogía y de Maestro. Asimismo, cuenta con numerosos proyectos de investigación y publicaciones relacionadas con estas disciplinas.

¿Cuáles son las intenciones y objetivos del Grupo de Investigación en Psicomotricidad Relacional«Comprobar cuáles son los efectos que tiene sobre el desarrollo la Psicomotricidad Relacional, que es una metodología de intervención con la que nosotros tratamos a los diferentes niños con los que trabajamos. De esa manera, sistematizamos e identificamos cuáles son los objetivos y las pautas de la mediación, y también utilizamos esta metodología para evaluar a aquellos que tienen alguna necesidad específica».

¿Qué funciones tiene el Servicio de Psicomotricidad de la ULL? «Su creación tiene la función de tener una muestra de niños diferentes sobre los que hacer un seguimiento, evaluación e intervención, y ver cómo se desarrollan. También para que sus familias y escuelas sean capaces de identificar este progreso y nos lo comuniquen».

¿Con qué rango de edad trabajan? «Llevamos 28 años en el proyecto y hemos tenido casos muy diversos, desde niños de 9 meses hasta jóvenes de 17 años. Actualmente tenemos dos convenios de colaboración. Uno con el Ministerio de Sanidad de Atención Temprana, donde atendemos en el período de edad de 0 a 7 años, y ahí fundamentalmente los casos que más se dan son menores con trastornos del espectro autista, que son remitidos por personal sanitario para valoración y/o intervención. El otro convenio es en cooperación con la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda. Se atienden niños y niñas que han tenido dificultades en la construcción vincular o que se encuentran en proceso de adopción. También investigamos cuáles son las huellas que les quedan de haber sufrido abandono, maltrato o situaciones de riesgo familiar».

¿Quiénes son los coordinadores de este servicio? «Es un servicio de la Facultad de Educación, coordinado por los profesores Miguel Llorca Llinares y yo, del Departamento de Didáctica e Investigación Educativa, que cuenta con la participación de cinco profesionales licenciados y con especialización en Psicomotricidad».

Además de con niños, ¿trabajan con mayores? «La psicomotricidad es fundamental en todas las edades. Desde 2015 tenemos un programa en el que mediamos con personas mayores. Ahí recuperan el placer de moverse, de jugar, de entrar en relación con los demás, etc., así como la energía y alegría de vivir. Existe la especialidad de gerontomotricidad, estimulando de manera indirecta las habilidades cognitivas por medio de ejercicios físicos que estimulan estas áreas. Me gustaría seguir trabajando y explorando en esto. Además, se suma un proyecto intergeneracional, es decir, en conjunto de todas las edades. Es muy enriquecedor ver cómo personas de diferentes edades unidas en un mismo espacio, se conocen y se desarrollan. Nadie es autosuficiente y necesitamos de los demás, por ello vivimos en sociedad».

Formación especializada


¿Con qué especialidades cuenta la Universidad de La Laguna para esta rama? «Hay variedad de títulos de especialización. Desde el 5 de octubre de 2018 al 21 de junio de 2019, se está impartiendo en su segunda edición el Experto Universitario en Psicomotricidad Relacional,un título propio que ofrece una formación especializada en este ámbito con la finalidad de formar al alumnado para la intervención desde esta disciplina en la atención temprana y clínica. Se organiza en contenidos teóricos, formación personal y prácticas externas para la formación profesional».

¿Qué vertientes existen en la psicomotricidad? «Una educativa y una terapéutica. Todos los maestros de Educación Infantil deben ejercerla, pues está recogido en el currículum. Es fundamental en el desarrollo de los alumnos de cero a cinco años».

¿De dónde proviene esta práctica? «Fundamentalmente de Francia. Bernard Aucouturier y André Lapierre crearon dos facetas que cada vez confluyen más, a pesar de haber estado separadas durante un tiempo. Nosotros, en la Psicomotricidad Relacional, seguimos las pautas de Lapierre, trabajando con la espontaneidad del niño y la relación corporal. Mientras, en el resto de España predomina la Psicomotricidad Educativa de Aucouturier, más estructurada».

¿Existe una Psicomotricidad Dirigida? «Existió esa práctica anteriormente, que es lo que ahora se ha convertido en la Educación Física de Base, la cual consiste en trabajar el equilibrio y la coordinación a través del juego. En esa práctica todos los niños deben hacer lo mismo, seguir unas pautas disciplinarias y con el mismo objetivo. Hay algunas escuelas que aún trabajan en esa línea, pero en su mayoría se obra con la vertiente basada en la vivencia propia del menor».

La clave de esta metodología


¿Por qué relacional? ¿Qué implica la relación? «Porque los psicomotricistas intervenimos más con el cuerpo, buscando la relación afectiva con los niños. No significa estar todo el tiempo cerca de ellos, pero sí estar disponibles e implicados en su desarrollo. Motivamos al menor haciendo una estructura en la sala en la que pueda explorar en función de sus posibilidades. En esa actividad identificamos la personalidad de cada uno de ellos, así como sus emociones y miedos, ya que se les da pie a que sean espontáneos».

¿Cuál es la meta de este profesional? «El juego es terapéutico y, por lo tanto, principalmente queremos reconocer las dificultades y necesidades de los niños y que a través de él puedan superarlas».

¿Se trabaja siempre en grupo? «Puede trabajarse en grupo o individualmente. En el Servicio de Psicomotricidad trabajamos de ambas maneras, mientras que la escuela se hace colectivamente. De manera individual se intenta sanar esa dificultad que tiene el menor de relacionarse».

¿Por qué decidió dedicarse a esta disciplina? «En cuarto curso del Grado de Pedagogía conocí esta práctica y me enamoré. Supe que quería trabajar en esta rama y me formé. Descubrí lo importante que es para los niños sentirse arropados y queridos por sus profesores».

Proyectos e investigaciones


¿Qué proyectos están llevando a cabo en la actualidad? «Hemos finalizado recientemente uno de investigación para la detección temprana del autismo, junto con la Universidad de Tarragona, en niños de cero a tres años. Nuestra actuación fue elaborar un cuestionario que enviamos a muchos pediatras de los centros de salud para comenzar a detectar cuanto antes señales de autismo. Otro proyecto que desarrollamos en el período 2002-2006 iba dirigido a los bebés que nacían prematuros. Fue muy gratificante y lo realizamos en colaboración con el Hospital Universitario de Canarias, y fue aprobado por Fundación Canaria de Investigación y Salud. Con esos niños comenzamos la intervención cuando estaban en las incubadoras, ya que nacer prematuros influye en su desarrollo. Enseñamos a las familias a tocarles y cogerles en brazos, ya que un bebé necesita mantener el vínculo con sus padres para madurar física y psicomotrizmente, así como no sentirse abandonados».

 

La ULL dedicará el Día del Libro al papel de las mujeres científicas

Cultura / Ocio
La Biblioteca General y de Humanidades inaugurará el próximo martes 23 una exposición para repensar la historia de la ciencia. Foto PULL

El Servicio de Biblioteca de la Universidad de La Laguna celebrará el Día del Libro 2019 con la muestra bibliográfica y documental Invisibles: mujeres y conocimientos. Esta exposición se inaugurará el martes 23 de abril a las 12.00 horas en el vestíbulo de la Biblioteca General y de Humanidades. La muestra busca dar visibilidad a las mujeres en la historia de la ciencia a través de una doble tarea: repensar la propia historia de la ciencia y los modelos utilizados para su reconstrucción.

Con este objetivo, la exposición propone un recorrido por la historia de las mujeres de ciencia, por nombres y prácticas de conocimiento que reclaman un lugar en la memoria colectiva de toda la sociedad. Olvidadas y devaluadas, sus contribuciones al conocimiento han sido firmadas por sus maridos, padres o hermanos, viviendo las imposiciones de una cultura que les vetaba el acceso a los conocimientos y la oportunidad de publicar obras propias en muchos casos.

A través de paneles explicativos, la exposición universitaria se estructura de manera cronológica desde la Antigüedad hasta la actualidad, haciendo visibles las barreras que han tenido que superar. Además, se muestra una amplia selección de obras de colección bibliográfica de la Universidad, tanto de Fondo Antiguo como modernas.

Mesa redonda


Dentro de las distintas actividades que organiza el Servicio de Biblioteca de la Universidad de La Laguna, tras la inauguración de la exposición se llevará a cabo una mesa redonda que llevará por título Invisibles: mujeres y conocimiento.

La muestra permanecerá abierta hasta el 28 de junio. Las personas o colectivos que tengan interés pueden solicitar una visita guiada rellenando un formulario. Estas visitas guiadas están diseñadas para estudiantes de Secundaria, Bachillerato, Ciclos Formativos de Grado Medio de FP y otros grupos o entidades.

Una infancia libre de prejuicios

Opinión
Una niña vestida de superheroína combatiendo al sexismo. Foto: PULL

Educar a los niños en valores como la tolerancia, la bondad y el respeto a la diversidad tiene una importancia indiscutible. Al igual que hacerlo en igualdad de género. En el desarrollo que se lleva a cabo durante la infancia, la familia y el colegio tienen un papel primordial. Por eso, hay que inculcarles los aspectos mencionados anteriormente acompañados de muchos más. Los que ahora son pequeños, junto con los que son jóvenes y adolescentes, serán en un futuro no muy lejano personas adultas. Adultos que podrán tomar decisiones que influirán en sus vidas y en las de otros, humanos que tendrán el deber de hacer de este mundo un lugar mejor, sin discriminación, para que así las generaciones posteriores puedan disfrutarlo.

Cristiano Ronaldo, jugador del Juventus Fútbol Club, se vio sumergido hace un par de días en una nueva polémica. Todo comenzó cuando el futbolista subió a sus diferentes perfiles de las redes sociales un vídeo en el que aparecía jugando en su casa con dos de sus hijos, Eva y Mateo. O, mejor dicho, jugando a la pelota con este último e ignorando por completo a la niña. En las imágenes se puede apreciar como el deportista se centra en pasarle el balón una y otra vez al niño. La pequeña, tras hacer varios amagos e intentar darle alguna patada al objeto reiteradamente, se percata de que toda la atención por parte de su padre es para el varón, y entiende de alguna manera que la pelota no llegará a sus pies. Se rinde y acaba yendo a buscar otras cosas con las que entretenerse. Finalmente, opta por coger un carrito de limpieza y un escobillón de juguetes.

La sección de comentarios del vídeo fue el lugar en el cual se empezó a denunciar el hecho. A su vez, en la red social Twitter, con el hashtag #EvaTambiénQuiereChutar, se criticó duramente la situación protagonizada por la familia. El audiovisual, que cuenta con más de 27 millones de reproducciones, se volvió viral rápidamente y personas de todas las partes del mundo acusaron al jugador portugués de machista.

¿Por qué ignoró a su hija y no le pasó la pelota?


Ronaldo, un personaje público que posee la friolera cantidad de 162 millones de seguidores solo en Instagram, quizás no fuera consciente de la realidad de ese momento. O quizás sí, pero no se percató del error que estaba cometiendo ya que, ante sus ojos de hombre blanco, triunfador y heterosexual, esta era una situación normal. Y ahí está el problema, en normalizar y reproducir conductas sexistas y machistas en nuestro día a día sin darnos cuenta, ya que a lo largo del tiempo se han ido asentando en nuestras vidas. Tenemos que erradicar este tipo de discriminaciones a través de la educación y la formación cuanto antes.

Vivimos en una sociedad que por tradición se basa en el binarismo de género, es decir, en la clasificación del sexo y del género como dos formas distintas que complementan a lo masculino y lo femenino. El sexo viene determinado biológicamente, ya que una persona nace como hombre o mujer. En cambio, el género es una construcción cultural y social que puede aprenderse, cambiarse o manipularse y que define diferentes características de la identidad y el comportamiento de una persona.

Los juguetes, agente de desigualdad de género en la infancia


Durante la infancia nos enfrentamos sin darnos cuenta a demasiadas situaciones sexistas que son impuestas por factores externos. Uno de los agentes principales que fomentan la desigualdad de género durante esta época de nuestra vida son los juguetes, ya que a través de estos se transmiten valores a los más pequeños. También, a raíz del juego, se aprenden actitudes y habilidades. La mayoría de los anuncios sobre ellos en revistas, en la televisión e incluso los escaparates de las tiendas, muestran distinciones de sexo entre niños y niñas que acaban influyéndoles, ya que sus mentes a estas tempranas edades son moldeables.

En épocas señaladas como la Navidad esto suele estar muy presente. Por un lado, tenemos las chicas, a las que se le suelen atribuir el uso de las muñecas, las labores de la casa, la belleza y el maquillaje, junto con el color rosa. En contraste, a los chicos se les suele identificar con los superhéroes, los coches, los deportes y el color azul.

La cadena de restaurantes McDonald’s siempre ha fomentado el sexismo con los juguetes que regala cuando compras un menú Happy Meal. En los últimos años se han popularizado bastante las peticiones en sitios web como Change.org para pedir a la empresa de comida rápida acabar con esta situación.

Todo esto lo único que hace es promover un juego que es cómplice de la desigualdad, y que coarta la libertad de los niños sin estos ser conscientes de ello, ya que se les dice con qué tienen que jugar independientemente de los gustos que tengan y qué roles tienen que seguir en la vida, encerrándoles en un determinado papel que concuerde con sus sexos. Para educar en igualdad hay que apartarles de todas esas costumbres y estereotipos que han sido impuestos por tradición de una generación a otra.

¿Qué pasa cuando un niño quiere jugar con una muñeca o una chica con un superhéroe?


Hay que respetar las decisiones de los más pequeños y aceptar la individualidad de cada persona, para así permitirles ser ellos mismos y reforzar su autoestima. Tenemos que fomentar un juego sin exclusiones de género y evitar los prejuicios, del mismo modo que impedir la distinción de juguetes y de colores por sexos.

Ejemplo de esto fue el caso de Adele. En el año 2016, la cantante británica visitó junto a su pareja y a su hijo Angelo de tres años, el parque californiano Disneyland. Para la ocasión, el niño quiso vestirse de princesa. Su madre, dejando a un lado los patrones de género apoyó la decisión del pequeño. De la misma forma lo hizo la actriz Megan Fox con su hijo, el cual se disfrazó por carnaval también de princesa, en esta ocasión de Elsa, una de las protagonistas de la película Frozen.

Solo puedo aplaudir este tipo de decisiones tan positivas tomadas por niños y padres. Del mismo modo, no debemos olvidar que las personas adultas deben corregir también el sexismo que forma parte de sus vidas, ya que en mayor o en menor medida todos cometemos conductas de este tipo. Confío en que poco a poco la sociedad vaya avanzando de manera positiva, permitiendo una convivencia en la que reine el respeto por la diversidad y por la vida de cada persona, al igual que por la libertad individual. Todos tenemos el derecho a ser felices.

 

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