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febrero 17, 2019

La ULL participará en las primeras Jornadas de Voluntariado Ambiental

Solidaridad
La presentación tuvo lugar en las dependencias del Cabildo insular. Foto: PULL

La Universidad de La Laguna participará en las I Jornadas de Participación y Voluntariado Ambiental que se celebrarán en el municipio de Tegueste el próximo 23 de febrero. Este encuentro, pionero en Canarias, reunirá a personal interesado en la causa así como a numerosos colectivos de la misma. El objetivo principal de la iniciativa es destacar las labores del voluntariado así como el intercambio de ideas, experiencias y proyectos.

El encuentro será en el Teatro Príncipe Felipe aunque se pretende que abarque varios lugares del casco. Las Jornadas se dirigen tanto a personas activas en colectivos relacionados con el voluntariado medioambiental así como aquellas interesadas en promover proyectos de este tipo. Además, también se beneficiarán responsables o trabajadores de administraciones y empresas.

Yayi Martín, coordinadora de la Oficina de Participación y el Voluntariado Ambientales de Tenerife, afirma que «para nosotros es un evento de suma importancia ya que creemos firmemente en el trabajo que los voluntarios realizan de forma desinteresada. Un esfuerzo que muchas veces no recibe recompensa y que, sin embargo, es fundamental para favorecer la conservación de nuestros espacios naturales”.

Actividades y horario


La cita comenzará a las 9.00 horas con la ponencia: Evolución de las iniciativas de participación y voluntariado y Plan de Actuación 2016-2020, a cargo de Alberto de Almas, técnico de Ideco, y Yayi Martín, gerente. Con posterioridad, Eugenio Reyes, integrante del colectivo Ben Magec, hablará sobre educación ambiental, voluntariado y custodia.

Por la tarde se dividirá a los asistentes en grupos para abordar materias específicas. Las mesas de trabajo estarán divididas en: Custodia del Territorio y voluntariado ambiental, Proyectos municipales de voluntariado: cómo consolidarlos, La protección civil y el voluntariado para la protección de incendios, Acciones de voluntariado para la protección de la biodiversidad, Acciones de trabajo específicas en el litoral, Aprendizaje- servicio y la integración del voluntariado en el currículo académico y La dimensión social y ambiental del voluntariado.

La inscripción para asistir al evento está abierta. Es una jornada totalmente gratuita y se ofrecerá la posibilidad de comer en las instalaciones con la compra de un bono de cuatro euros. También habrá servicio de ludoteca para los niños.

El evento está coordinado por el  Área de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Seguridad del Cabildo Insular de Tenerife, con apoyos de la Oficina de la Participación y el Voluntariado Ambiental, el Ayuntamiento de la Villa de Tegueste y el colectivo Bisagra. Además, también colabora la Dirección Insular de Voluntariado y Promoción de la Inclusión Social del Cabildo Insular de Tenerife y el Secretariado de Responsabilidad Social Universitaria del Vicerrectorado de Relaciones con la Sociedad de la ULL y diversos ayuntamientos y entidades, entre otros.

El Coro de Voces Blancas y la Orquesta del Conservatorio hoy, en el Paraninfo

Música
El repertorio clásico se escuchará a las 19.30 horas en el Paraninfo. Foto: PULL

El Coro de Voces Blancas y la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz de Tenerife ofrecerán un concierto hoy domingo, 17 de febrero, a partir de las 19.30 horas en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna. La agrupación está integrada por estudiantes de cuarto, quinto y sexto curso y sirve para que estos alumnos aprendan y se preparen para, en el futuro, formar parte de una orquesta profesional.

En ese sentido, el Conservatorio promueve la puesta en escena con el repertorio musical trabajado a lo largo del curso, brindando además la posibilidad de que algunos alumnos de diversas especialidades instrumentales puedan intervenir como solistas.

Por su parte, el Coro de Voces Blancas está compuesto por medio centenar de menores que, bajo la dirección de Juan Ramón Vinagre, realizan recitales durante todo el año en distintos puntos de la isla, siendo especialmente celebradas sus intervenciones en los festivales navideños.

Las entradas para asistir a este concierto conjunto pueden adquirirse al precio de 5 euros en la taquilla del Paraninfo 60 minutos antes del inicio del espectáculo, así como vía online en la página web del Paraninfo en Tomaticket.

Puerto de la Cruz: leer con encanto

Literatura
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    El Lago Martiánez desde la Antigua posición defensiva de San Telmo. Foto: Álvaro Tortú.
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    Vista del muelle pesquero portuense desde la antigua defensa. Foto: Álvaro Tortú.
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    La figura de Agustín de Betancourt fue fundamental para el desarrollo del Puerto. Foto: Álvaro Tortú.
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    El Dr. Víctor Pérez fue uno de los promotores de la ciudad turística. Foto: Álvaro Tortú.
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    La Plaza la conforman 4 pequeñas entradas. En su centro encontramos una ñamera. Foto: Álvaro Tortú.
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    Uno de los jardines que conforman esta pequeña y acogedora Plaza. Foto: Álvaro Tortú.
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    La Casa de la Familia Miranda se encuentra a los pies de la Plaza de Europa. Foto: Deskgram.
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    El Atlántico contra las murallas de la fortificación defensiva. Foto: Álvaro Tortú.

El pequeño municipio en el norte de la isla de Tenerife posiblemente reúna una cantidad importante de elementos culturales e históricos en muchos de sus rincones. Su casco antiguo lo recorre una arquitectura que se inicia en el siglo XVII, como por ejemplo la Casa de la Real  Aduana, próxima al muelle pesquero. Su adoquín azabache, el entresijo de su callejero, los bancos verdes fijados por el tiempo, el encanto natural de las plazas,… El Puerto de la Cruz es un lugar para abandonar por unas horas la rutina, de alejarse de muros y paredes de habitación. Un pueblo donde, con un libro y un paseo bajo el brazo, se erige el plan perfecto para leer a la luz de todo día.

Todo lector habitual sabe que leer o seguir una lectura no es ir saltando líneas como si estas fueran murallas de letras. El entorno y la actitud con la que enfrentar un texto tiene la habilidad de cambiar una historia, de alimentar el amor u odio hacia un personaje, de apagar todas las luces e incluso, luchar y tratar con el silencio. Un escenario siempre es importante desde todos los ángulos y perspectivas que existen por ello, se recomiendan los siguientes lugares para sumergirse en cantidad de párrafos que desee, en los versos que elija, en un banco o sobre un muro que peina el mar de las cinco de la tarde. Usted, simplemente, elija el momento, la compañía y, por supuesto, el libro.

Plaza del Charco


El corazón de la ciudad portuense se columpia entre los toboganes para los niños y los grandes árboles que intentan cubrir el cielo. El ruido y las huellas de los visitantes se entremezclan a toda hora, por lo que no es un lugar para leer un texto de forma profunda y, digamos, calmada. En esta ocasión el lector de a pie tiene la opción de poder leer entre su libro y la Plaza, y comprender su historia e importancia mientras el vuelo de las palomas se tuerce y se imagina el charco que creaba el mar cuando se adentraba en el pasado como un caminante más.

La Plaza del Charco es el corazón de la ciudad portuense. Foto: Álvaro Tortú.

Plaza Dr. Víctor Pérez


En honor al Doctor Víctor Pérez, un promotor importante para el turismo en el Puerto, esta plaza roza continuamente con la antigüedad (1904) a la sombra del Hotel Los Príncipes, cerrado a día de hoy. Este lugar agradable y acogedor se halla en unas horas constantes de silencio, que ni si quiera rompe la algarabía natural de la Calle San Juan. Rodeada también por la Ermita de San Juan y por la Iglesia de San Francisco, este espacio reúne todos ingredientes para perderse en una lectura en mitad de un enclave histórico y tranquilo.

La Plaza Dr. Víctor Pérez, entre una encrusijada de historia. Foto: Álvaro Tortú.

La batería de Santa Bárbara


Detrás de la ya mencionada Casa de la Real Aduana, se encuentra esta fortificación defensiva en la Plaza de Europa, frente al Ayuntamiento y la Casa Miranda (XVIII). Sus muros sólidos y grisáceos defendieron durante un tiempo el Puerto Viejo de la bandera pirata que ondeaba en una mar sin ley. Sobre los cañones del siglo XVIII y XIX no solo una foto se puede compaginar con el paisaje, mientras se repasa la espuma brava del Atlántico, sino también con un libro entre las manos. Un espacio que parece natural entre las entrañas del hombre, donde el olor a pólvora pasa ahora por el de la sal.
La batería de Santa Bárbara junto al muelle pesquero. Foto: Álvaro Tortú.

Plaza de la Iglesia


La Plaza de la Iglesia es por antonomasia el sitio idóneo para emprender una aventura de palabras, rodeado de pequeños y cuidados jardines alrededor de una fuente. El leve goteo de agua y la escaramuza de los pájaros volando entre las altas palmeras y árboles, dibujan un techo perfecto para la imaginación. Los bancos verdes crean cierto aire de antaño y en frente, se erige una iglesia de piedra negra, lúgubre hasta su campanario. Con ello, junto a la escultura de Agustín de Betancourt y Molina (1758-1824), uno de los personajes más importantes en la historia de la ciudad, se crea un cuadrilátero capaz de acoger y atrapar a cualquier viajero o lector: la portada que todo libro y escritor desearía.

La Plaza de La Iglesia, a las cinco de la tarde. Foto: Álvaro Tortú.

Casa de Miranda


El XVIII vio colocar, posiblemente, la última teja o ventana de esta majestuosa casa que habitó la Familia Miranda, de los cuales, Francisco de Miranda «fue considerado el Precursor de la Emancipación Americana contra el Imperio Español». Este Bien de Interés Cultural lo ocupa una cafetería que restauró el inmueble hace unos años. Los clientes o visitantes de la misma pueden remover su café o té bajo techos y sobre columnas que forman parte de la historia de las Islas y del Puerto de la Cruz, al igual que sus balcones estrechos. Junto con al somnoliento pero agradable olor a madera, un libro se degusta entre paredes inmejorables con una luz que al atravesar la vivienda de tres plantas, cobra la de aquel siglo de  oro y mercadería de la ciudad portuense.

La Casa Miranda, en la entrada de la Plaza de Europa. Foto: Álvaro Tortú.

Batería de San Telmo


Junto a la Batería de Santa Bárbara, la de San Telmo se convirtió en otro de los ojos vigilantes y defensores de la ciudad. Con el horizonte atlántico como marca páginas y el calor de la ermita junto a un meticuloso suelo de callaos que conforma una pequeña plaza, el lector puede naufragar sobre los antiguos muros junto a los baluartes blancos. A su derecha encontramos el Lago Martiánez, proyectado por el artista canario César Manrique, desde donde se pueden apreciar sus originales móviles que juegan con el viento, los árboles plantados a la inversa o bien, las diversas piscinas del recinto.

El Lago Martiánez desde la antigua posición defensiva de San Telmo. Foto: Álvaro Tortú.

 

 

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